Qué esperar de los sentidos con los años


La vista, el olfato y la audición se ven afectados a medida que aumenta la edad. Es importante que los familiares y cuidadores sepan cómo manejar estas falencias.

Escuchar menos es habitual, pero estar sordo no. También se puede ver cada vez peor con la edad, pero la pérdida de visión no es normal. Así pasa con varias condiciones físicas comunes en la vejez, pero hay que estar atento para distinguir un envejecimiento fisiológico de uno patológico.

“Con los años, pueden darse situaciones tan banales pero perjudiciales, como que la cera natural de los oídos tiende a acumularse con mayor facilidad y producir trastornos auditivos, los que son fáciles de resolver si nos damos cuenta”, asegura el doctor Marcelo Blacutt, geriatra de Clínica Alemana.

El especialista agrega que, en general, es más simple para un adulto mayor entender la voz de los hombres que la de las mujeres y niños porque tienen más dificultad para captar ruidos de tono alto. También perciben mejor las vocales que las consonantes, “por eso, es un error grave subir el volumen de voz para que escuchen, pues tiende a aumentar el tono de las vocales y no de las consonantes. Para esto es importante modular y vocalizar mejor frente a ellos en vez de subir el tono al hablarles”.

Cuando la pérdida de la capacidad auditiva es patológica, se llama hipoacusia y, si se da en los adultos mayores, se habla de presbiacusia, la que comienza lentamente y casi sin que la persona se dé cuenta, ya que en algunos casos se trata de un deterioro auditivo muy sutil.

Esta enfermedad suele afectar a ambos oídos por igual y se presenta prácticamente en todos los mayores de 65 años. Es consecuencia de un daño gradual e irreversible de las células ciliadas del oído interno encargadas de transformar la energía mecánica del sonido del medioambiente en impulsos eléctricos, los que son llevados por el nervio auditivo hasta el cerebro.

El primer síntoma de la hipoacusia es un zumbido de alta frecuencia, una especie de ruido monótono que con el tiempo es acompañado de una progresiva incapacidad para escuchar.

Aparentemente, esta patología es un producto de la contaminación acústica, la mala alimentación, la vida sedentaria y el consumo de sustancias tóxicas para el oído, como el cigarrillo. También hay enfermedades que la favorecen, como la diabetes mellitus.

El principal tratamiento es la utilización de audífonos que cumplen la función de amplificar el sonido. Dependiendo de la pérdida auditiva, éstos pueden usarse en uno o en ambos oídos.

Esto no tiene gusto a nada
La anosmia es un trastorno que se refiere a la pérdida del sentido del olfato. Si bien no es peligrosa en sí, está relacionada con el gusto y, al no sentir olor ni sabor, se puede perder interés por la comida, llevando a una probable baja de peso y, en casos extremos, desnutrición.

Esto se debe a que los receptores del olfato, que están en la membrana interna de la nariz, dejan de funcionar por diferentes motivos. La edad es uno de ellos. Pero también puede ser por Alzheimer, Parkinson, diabetes, esclerosis múltiple y por el consumo de algunos medicamentos.

Muchas veces puede darse de manera transitoria, ya sea por alergias, resfríos o sinusitis, pero si la causa es la edad, principalmente después de los 60 años, pasa a ser permanente.

No veo nada sin los anteojos
Al igual que otras partes del cuerpo, los ojos también son afectados con la vejez. Los primeros rasgos de envejecimiento se dan alrededor de los 40 años cuando hay que alejar los textos para leer. Este gesto es propio de la presbicia, enfermedad más característica de la tercera edad y que consiste en la pérdida lenta de la habilidad para enfocar cosas muy chicas o que están cerca. Se da porque el cristalino va perdiendo flexibilidad y no permite enfocar la imagen a una distancia de 60 cm. aproximadamente, lo que obliga a alejar el texto.

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Categoría: Tercera Edad.




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