RESONANCIA MAGNÉTICA CARDIOVASCULAR: UN MUNDO DE APLICACIONES


La reciente incorporación de la resonancia magnética al área de la cardiología, abre un nuevo campo de aplicaciones de esta modalidad de imagen, que durante la última década se ha posicionado como el método de imagen de elección en otras zonas del cuerpo humano.

La Resonancia Magnética Cardiovascular (RMC) es el método de imagen no invasivo más novedoso y versátil, con diversas aplicaciones clínicas y que cubre por completo las necesidades diagnósticas en las patologías cardiovasculares. Se usa fundamentalmente para demostrar la anatomía y función cardiovascular, permitiendo diferenciar fácilmente la sangre del tejido blando.

El doctor Hugo Figueroa, médico radiólogo y jefe del Servicio de Radiología e Imágenes de Clínica Santa María, explica que “la Resonancia Magnética lleva más de diez años empleándose en el diagnóstico clínico general, pero su aplicación en cardiología es muy reciente, debido en parte a las dificultades técnicas que representa el hecho de obtener imágenes de una estructura que es afectada tanto por su propio movimiento como por la respiración, además del efecto que produce la sangre en movimiento”. Estas dificultades técnicas dicen relación con el tipo de equipamiento, siendo pocos los centros que poseen una tecnología moderna y adecuada para realizar este tipo de examen.

Su excelente resolución temporal, espacial y de contraste de tejidos, hacen posible la caracterización de la morfología, disposición, dimensiones y función de las cavidades cardíacas, así como de las grandes arterias y vasos coronarios.

Permite además obtener imágenes valiosas para el análisis cualitativo y cuantitativo de la función ventricular izquierda y derecha, el estudio de la cardiopatía isquémica, identificar zonas de necrosis, detectar cardiopatías congénitas complejas, entre muchas otras aplicaciones.

La doctora Ema Abarzúa, cardióloga y especialista en Ecocardiografía de Clínica Santa María, explica que tradicionalmente ha sido ésta última técnica la que ha permitido evaluar y captar imágenes, aunque con ciertas limitaciones, de la función y de la anatomía cardiaca. “La RMC ha superado las limitaciones técnicas de la Ecocardiografía, permitiendo realizar un análisis similar, con mejor resolución espacial y con la ventaja de entregar información más precisa. Por ejemplo, permite obtener una visión más amplia del corazón y su relación con los grandes vasos y otros componentes de la anatomía del tórax”, agrega.

Entre los usos más frecuentes de la Resonancia Magnética Cardiaca cabe destacar la evaluación de la perfusión y viabilidad miocárdica, detección del tamaño del infarto y caracterización de éste, demostración de la anatomía del corazón y grandes vasos y la caracterización de anomalías congénitas. “Pocas áreas entre las técnicas de imagen atraen actualmente tanta atención como ocurre con la Resonancia Magnética Cardiovascular, fundamentalmente por su capacidad única de estudiar la función cardiaca –más específicamente la contracción cardiaca, la evaluación de la viabilidad miocárdica, la perfusión miocárdica y la función valvular– de una manera no invasiva”, señala el doctor Figueroa.

Antes de la Resonancia Magnética Cardiaca, para explorar las diversas áreas y funciones del corazón se solicitaban varios exámenes, entre ellos el Cintigrama Cardiaco y la Ecocardiografía. “La RMC permite realizar en una sola exploración varias mediciones, evaluando la función del corazón de manera más objetiva ya que la información obtenida no depende tanto de la habilidad de quién realiza el examen”, explica el doctor Félix Butter, radiólogo de Clínica Santa María.

– Funcionamiento de la Resonancia Magnética

Hoy en día, la Resonancia Magnética (RM) es una técnica rutinaria de diagnóstico médico. Cada año se realizan más de 60 millones de investigaciones con ella y el ritmo de su desarrollo es vertiginoso. La RM ha mejorado el diagnóstico de enfermedades, reemplazando otros métodos de examen invasivos que utilizan rayos x ó fármacos radioactivos.

El agua supone cerca de dos tercios del peso del organismo. Este elevado contenido líquido explica que la Resonancia Magnética se pueda aplicar en la clínica. Además, el proceso patológico que subyace a muchas patologías conlleva cambios en los contenidos de agua, que refleja la RM.

Cuando el organismo se ve expuesto a un campo magnético fuerte, el núcleo de los átomos de hidrógeno que componen el agua se pone en alerta y, si reciben impulsos de radiofrecuencia, la energía nuclear varía. Después del impulso, y una vez que el núcleo ha vuelto a su estado previo, se emite la onda de resonancia.

Mediante procesos informatizados, se pueden detectar las pequeñas diferencias en las oscilaciones del núcleo y construir una imagen tridimensional que refleja la estructura química del tejido. Con esto se consigue una imagen precisa de los tejidos y órganos, que permite documentar cambios patológicos.

Clínica Santa María decidió a fines del año 2004 conformar un equipo multidisciplinario que se abocara a la implementación de este nuevo método de exploración en enfermedades cardiovasculares. Para ello, se aprovechó la capacidad instalada del resonador magnético de última generación disponible, al cual se le adicionó la base informática adecuada. Junto con esto –y constituyendo el hecho más relevante del proyecto- se generaron los nexos fundamentales entre radiólogos y cardiólogos de la clínica, equipo que le ha correspondido la puesta en marcha y validación de esta modalidad de imagen.

Actualmente, el proyecto se encuentra en una fase final de ajustes técnicos, proceso que ha sido evaluado satisfactoriamente, estando ya disponible para todos los pacientes que concurren a la Clínica.

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Categoría: Cardiología.




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