Rinoconjuntivitis alérgica


Definición
La rinitis alérgica es una inflamación de la mucosa nasal que ocurre cuando los alergenos alcanzan el revestimiento interior de la nariz. Se caracteriza por estornudos, congestión, secreción nasal y picazón en la nariz, paladar, garganta, ojos y oídos. Los alergenos más frecuentes asociados con la rinitis alérgica son los ácaros del polvo, los pólenes, epitelios de animales y hongos.

La rinitis alérgica puede bien ser intermitente o persistente. Cuando los síntomas se agravan durante los meses de primavera y verano, es probable que sean desencadenados por pólenes u hongos, tratándose de una rinitis alérgica estacional. Las personas que sufren de rinitis perenne, presentan síntomas todo el año, generalmente provocados por ácaros del polvo, deyecciones de cucarachas, hongos del interior de las viviendas y/o epitelio de animales.

La conjuntivitis alérgica, está ocasionada por la inflamación alérgica de la conjuntiva (capa protectora que recubre los tejidos del ojo y las caras internas del párpado. Son síntomas de la conjuntivitis alérgica el enrojecimiento y prurito de ojos y párpados, ojos llorosos y fotofobia.

Los pacientes con conjuntivitis alérgica a veces tienen sólo manifestaciones de síntomas oculares; sin embargo, en la mayoría de los casos, también muestran síntomas nasales.

Muchas personas no saben que sufren de alergias, atribuyendo generalmente su congestión naso-ocular y el goteo de nariz a un resfriado. Al no ser tratadas, las alergias pueden desencadenar patologías más severas como sinusitis, afecciones del oído y asma. Los catarros, Por el contrario, son ocasionados por un cuadro infeccioso, siendo la mayoría de las veces de origen viral. La duración de estos últimos es autolimitada. En el caso de la rinoconjuntivitis alérgica, dependiendo de la presencia estacional o pernenne de los alergenos, las medidas de control ambiental resultan fundamentales para el control de los síntomas.

Mecanismo
La rinoconjuntivitis alérgica se produce cuando un sujeto atópico, sensibilizado frente a un alergeno (pólenes, ácaros, epitelios, etc), se expone a este agente. Tras el contacto con el alergeno, se pone en marcha un mecanismo inmunológico mediado por la inmunoglobulina E, IgE, que activa a unas células llamadas mastocitos y se liberan una serie de mediadores de la inflamación que ocasionan las molestias típicas naso-oculares ya descritas.

Epidemiología
Prevalencia: 10-15% de la población. Factores que contribuyen a su aparición:

?Antecedentes familiares de atopia.
?Influencias ambientales:
?Mes de nacimiento.
?Padres fumadores.
?Casa húmeda.
?Polución ambiental.
? Alergenos prevalentes según área geográfica.
?Agentes ocupacionales.

La rinoconjuntivitis es la enfermedad alérgica más frecuente, constituyendo el 19% de los motivos de consulta. Aproximadamente el 75% de los casos se diagnostican en edad escolar y adultos jóvenes.

Existe un impacto económico individual vinculado a la necesidad de medicación, pérdida de jornadas laborales, menor rendimiento en el trabajo, ausentismo escolar, dificultades en el aprendizaje y la necesidad de tomar medidas de control ambiental. En este sentido, una encuesta del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH), determinó que la rinitis alérgica es responsable de 28 millones de días de actividad restringida y de la pérdida de 2 millones de días de escolaridad anuales, lo que se traduce en 10.000 ausencias diarias. ocupacionales

Diagnóstico
Ante la sospecha de un proceso de rinoconjuntivitis alérgica, es fundamental tener el diagnóstico preciso sobre cual es el agente causal de los síntomas. Para ello, el alergólogo realizará después de recoger los datos de la historia clínica y la exploración física, unas pruebas con los alergenos que se sospechan y verificará su relevancia clínica. Esto se puede constatar mediante pruebas de provocación nasal y conjuntival con alergenos específicos. La cuantificaciín de anticuerpos IgE específicos también apoyan el diagnóstico.

Muchas veces sin consultar al médico se administran vasoconstrictores nasales por períodos prolongados de tiempo, obteniéndose como consecuencia un empeoramiento de los síntomas por el problema que se ha añadido: una rinitis medicamentosa. Los cambios de temperatura también ocasionan los síntomas y pueden exacerbar otros tipo de rinitis. Por ello se debe insistir en la valoración por un especialista para tener el diagnóstico correcto.

Tratamiento
Las rinoconjuntivitis alérgica suele interferir de forma importante la vida diaria de las personas. Muchas veces no se le da la importancia que se merece, con el consecuente empeoramiento del proceso y de las molestias para el paciente. Para el éxito del tratamiento, es fundamental un diagnóstico correcto, que incluya las diferentes causas de rinitis (alérgica, infecciosa, vasomotora, ocupacional, medicamentosa, etc.).

Al tener el diagnóstico etiológico, es decir, se conoce cuál es el alergeno que causa los síntomas (pólenes, ácaros, epitelio de animales, etc.), las medidas de control ambiental son fundamentales para la mejor evolución de los síntomas. Si se continúa con la exposición frente a estos alergenos, el paciente no encontrará medicación que le mejore. En el régimen terapéutico de la conjuntivitis alérgica, se aconseja inicialmente, en los casos leves, el lavado de los ojos con solucción salina. Si no se presenta mejoría, se indica la utilización de medicamentos como los estabilizadores de membrana de los mastocitos, los antihistamínicos tópicos y sistémicos. Para los síntomas nasales también resultan útiles los lavados con solución salina, los antihistamínicos sistémicos y tópicos (nasales y conjuntivales) y los corticoides nasales. En el caso en el que las medidas de evitación no controlen los síntomas o que estas no puedan instaurarse de forma óptima (por ejemplo un veterinario con rinoconjuntivitis por alergia a epitelio de gato), ante la presencia de síntomas perennes o asma asociada, en niños (por el riesgo de evolucionar a asma), o no responder de forma adecuada al tratamiento farmacológico, el alergólogo puede establecer un tratamiento hiposensibilizante con vacunas, es decir, inmunoterapia específica. Este tratamiento consiste en recibir inyecciones periódicamente, con concentraciones crecientes del alergeno que ocasiona los síntomas. Este tratamiento generalmente se prolonga durante un periodo de tres a cinco años. Esto ayuda al sistema inmunológico a hacerse cada vez más resistente a alérgenos específicos, y disminuye la necesidad de medicación.

Recomendaciones generales
Control de los agentes desencadenantes. Cuando a un paciente se le diagnostica una sensibilización, es decir se ha encontrado un alergeno causante de los síntomas, la primera medida será suprimirlo de su medio. En las las secciones de pólenes, ácaros, otros alergenos domésticos y hongos, se reflejan las medidas de evitación específicas. Es de suma importancia conocer la causa de la alergia, para tratarla adecuadamente. Se debe evitar la automedicación y acudir a la consulta del Alergólogo.

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Categoría: Glosario Médico.




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