Rubéola: La vacuna es indispensable para evitar brotes


Esta enfermedad infecciosa se contagia por vía aérea y no produce síntomas muy graves, excepto si se da durante el primer trimestre del embarazo.

El año 2009 no se reportó ningún caso de rubéola en Chile, cifra que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), contrasta drásticamente con países como China, Bangladesh, Polonia y Sudáfrica, donde hubo miles de contagiados. La razón puede estar en el éxito de la última campaña de vacunación nacional hecha el año 2007, cuando se dio el último brote de rubéola y que afectó a más de dos mil personas.

La eficacia de la vacuna ha llevado a que 130 países la apliquen dentro de su calendario de vacunación nacional. Y es que es la única medida para evitar el contagio, el que se produce fácilmente por vía aérea.

La rubéola no produce síntomas graves pero, si se da en una mujer que esté en el primer trimestre de embarazo, las consecuencias para el feto pueden llegar a ser mortales. Este fenómeno es conocido como síndrome de rubéola congénita y entre sus otras secuelas están el aborto espontáneo o que el niño nazca con malformaciones que van desde sordera y problemas oculares, hasta retraso mental, microcefalia y defectos en la estructura cardiaca y arterial.

¿Será rubéola?
Al igual que otras patologías infecciosas, la rubéola también presenta manchitas rojas en la piel, las que comienzan en la cara y cuello, y luego se extienden por el resto del cuerpo. Además, sobre todo en los adultos, puede haber fiebre, dolor de cabeza, conjuntivitis y malestar general. Por ser una infección general, los ganglios de todo el cuerpo se inflaman. El diagnóstico se confirma con un examen de sangre.

Con estos síntomas y, si se ha estado una semana antes en contacto con alguien contagiado, es posible que se trate de esta patología, ya que la rubéola se transmite fácilmente por el aire, a través de secreciones o saliva. Tiene un periodo de incubación de 14 a 21 días y se puede contagiar desde una semana antes de la manifestación de los síntomas hasta cuatro días después.
Una vez diagnosticada por personal de salud, la persona debe evitar el contacto con otros para no contagiarlos, ya sea en el colegio, universidad o trabajo, sobre todo si hay mujeres embarazadas. Además, si se siente muy mal, tiene fiebre o fuertes dolores de cabeza, debe hacer reposo en cama.

La vacuna: La gran medida de prevención
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a mediados de los noventa, 83 países tenían la vacuna contra la rubéola en el calendario de vacunación nacional. Esta cifra subió a 130 naciones el año 2009.

En Chile, desde el año 1990 está dentro de las vacunas obligatorias, formando parte de la tresvírica -junto con la del sarampión y las paperas-. Se administra a los 12 meses y después en primero básico. Pero también se han hecho campañas específicas, como en 1999, cuando se vacunó a las mujeres de entre 10 y 29 años como prevención del síndrome de rubéola congénita. El año 2007 se vacunó a los hombres de entre 19 y 29 años, y a las mujeres extranjeras que no hubieran recibido la inmunización anteriormente. Asimismo, el año 2005, le tocó el turno a los menores de 1 a 4 años.

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Categoría: Pediatría.




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