Sarampión: Una mancha en la salud mundial


A pesar de que es fácilmente evitable gracias a la vacunación, en los países de escasos recursos, sigue siendo una de las principales causas de muerte.

Aunque existe una vacuna contra el sarampión, todavía la mortalidad en niños menores de cinco años por esta causa es alta. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el año 2007 produjo 197.000 muertes, principalmente, en países de bajos ingresos, ya que no realizan la vacunación. Esta medida fue sumamente eficaz y el 80% de la población infantil la recibió. Así cada persona beneficiada se ahorra, al menos, una semana de desagradables molestias.

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite por las gotitas de aerosol esparcidas mediante tos y estornudos, o por contacto directo con secreciones infectadas provenientes del tracto bucofaríngeo.

El virus puede resistir hasta cuatro horas en el aire o en superficies y suele crecer en células del aparato respiratorio. Sus efectos se presentan al menos diez días después de haberlo contraído. Una persona puede estar contagiando desde cuatro días antes de la aparición del exantema (erupciones) hasta cuatro días después de que desaparece. Una vez que se recibe la vacuna o se tiene la enfermedad, la persona queda inmune, razón por la cual se insiste tanto a nivel mundial en la vacunación.

Los síntomas de esta patología son variados y su intensidad depende de cada paciente. Por ejemplo, niños desnutridos o inmunosuprimidos son las víctimas fatales más comunes, pero en general, se presenta de forma leve. El cuadro clínico característico es:

– Fiebre alta, que puede durar hasta siete días. Habitualmente, es el primer síntoma y se da alrededor de diez días después del contagio.
– Tos, dolor de garganta y rinorrea.
– Manchas blancas dentro de la boca, como sémola, específicamente en la cara interna de las mejillas.
– Ojos rojos, llorosos y con sensibilidad a la luz.
– Dolor muscular.
– Erupción cutánea (manchas decoloradas o rojas y con superficie) primero, en la cara y cuello, y unos días después, en manos y pies. Este síntoma aparece de forma más tardía y puede durar una semana.

Además, algunas personas -niños desnutridos y/o inmunodeprimidos- pueden sufrir complicaciones graves, tales como diarrea, ceguera, otitis, neumonía y encefalitis. Generalmente, de estas dos últimas enfermedades derivan los casos fatales y coinciden con niños desnutridos de Asia, África y Medio Oriente

Cómo se trata
Una vez diagnosticada la enfermedad, lo único que puede hacerse es aliviar los síntomas del paciente con reposo absoluto y consumo de abundante líquido y antiinflamatorios. Aproximadamente, a las tres semanas, la persona ya debería estar recuperada.

A la población infantil que no ha recibido la vacuna, se suma la administración de suplementos de vitamina A, lo que ayuda a prevenir daños oculares e, incluso, ceguera.

Pero, si la persona desarrolla alguna complicación, los tratamientos se enfocan en eso. Por ejemplo, se prescriben antibióticos en caso de neumonía u otitis.

¿Cuándo vacunar?
Como parte del programa de vacunación del Ministerio de Salud, se establece la vacunación contra el sarampión, paperas y rubéola a los 12 meses de edad. Estas patologías están reunidas en una sola vacuna, llamada Tresvírica y, para asegurar la inmunización, se recomiendan dos dosis.

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Categoría: Pediatría.




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