Sufrir por los tendones


Dolor en el hombro, en el antebrazo o en las muñecas. O tal vez en la rodilla o en los talones. No hay, aparentemente, una causa que lo justifique salvo un sobreesfuerzo que no recordamos o la repetición acumulada durante largo tiempo de movimientos idénticos. Una tendinitis, inflamación dolorosa de un tendón, será la causa más probable.

La explicación habitual para una tendinopatía es una sobrecarga que supera los límites de resistencia física de un tendón. Así se diagnostican la mayor parte de inflamaciones, desgarros y roturas de tejido corporal que guardan relación con los tendones y que suelen verse favorecidas por los procesos degenerativos que se dan con el paso de los años. El origen más común es la aplicación de cargas intensas con los músculos contraídos y los tendones en tensión, o la repetición de cargas menores durante largos periodos de tiempo.

Formados principalmente por fibras de colágeno (proporcionan resistencia) y por elastina (elasticidad), los tendones tienen como función principal mantener unidos el músculo con el hueso. Cuando se alcanzan los 30 años de edad, los tendones empiezan a perder elasticidad por cambios degenerativos y experimentan una disminución a la resistencia que los hace más susceptibles a roturas aun con cargas normales. Es por este motivo que a partir de esta edad las tendinitis son más frecuentes.

Sufrir por los tendones Traumatología

Lesiones más comunes

Desviaciones axiales del talón, pies cavos o planos, calzado inadecuado, ejercicio excesivo sobre superficies duras o estiramientos incontrolados son algunos de los factores que predisponen a padecerla. El principal síntoma es el dolor insidioso por la mañana al dar los primeros pasos y que parece disminuir paulativamente con la marcha, pero que vuelve con mayor intensidad durante y después de la actividad física. Con el tiempo, el dolor se hace constante y más intenso. La estructura del tendón se va alterando apareciendo roturas parciales que en fases avanzadas pueden provocar rotura completa. El tratamiento es complejo: reposo, antiinflamatorios, ultrasonidos, crioterapia, electroestimulación y electroacupuntura.

¿Se pueden prevenir las tendinitis?

Los tendones no tienen muchos vasos sanguíneos (están poco vascularizados), fenómeno que dificulta la curación espontánea y favorece la aparición de lesiones crónicas. De ahí que sea importante tomar medidas preventivas adecuadas. Por ejemplo, evitar sobreesfuerzos, efectuar un calentamiento adecuado antes de empezar una actividad deportiva o laboral, realizar pausas durante la jornada laboral, potenciar adecuadamente la musculatura, practicar ejercicios de estiramiento y relajación o una buena hidratación. Y si aparecen molestias notables o dolor, hay que consultar al facultativo. Él decidirá si conviene iniciar algún tratamiento.

Un tratamiento precoz a base de reposo relativo de la zona afectada, terapia alternante de calor (al inicio la actividad) y frío (al final de la actividad) junto con antiinflamatorios locales pueden evitar que el problema se cronifique. Y, sobre todo, una vez desaparecidos los síntomas es aconsejable esperar un tiempo prudencial para retornar la actividad habitual.

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Categoría: Traumatología.




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