TABAQUISMO Y ATAQUES AL CORAZÓN, UNA RELACIÓN DIRECTAMENTE PROPORCIONAL


La mayoría de los fumadores no lo sabe, pero su vicio es altamente dañino para el corazón, porque más allá de verse afectados por un cáncer a los pulmones, quienes consumen tabaco tienen muchas posibilidades de sufrir un infarto.

La principal causa de muerte en Chile son las enfermedades cardiovasculares, entre las cuales juega un rol protagónico el infarto agudo al miocardio, que se produce por la obstrucción de una arteria coronaria.

Se trata de un mecanismo en el que placas de colesterol se van incorporando progresivamente a las paredes de las arterias y, a medida que éstas se contraen por diferentes causas, van forzando estas placas ateroscleróticas agudas, hasta que revientan. Al hacerlo, su contenido se vacía en la arteria, promoviendo la coagulación e impidiendo el paso de sangre hacia el corazón, lo que se traduce en un infarto.

El Dr. Hernán Chamorro, cardiólogo y médico jefe de Medicina y Cirugía de Clínica Santa María explica que “el tabaquismo es un factor altamente predisponente a provocar ataques al corazón y más aún en una población relativamente joven. La comunidad no ve el riesgo del tabaquismo porque no lo asocia a la principal causa de muerte en este país, sino que lo asocia con el cáncer pulmonar que es poco común”.

Cómo actúa el tabaco

Cada vez que se inhala tabaco, las arterias coronarias se contraen enormemente y aprietan el contenido de estas placas de colesterol. Puede ser que estas placas no estén maduras o que la persona no tenga muchas y aunque se les comprima, no revienten. Sin embargo, si son apretadas muchas veces, la posibilidad de que se rompan aumenta.

“El stress, las crisis hipertensivas y los golpes de frío también contraen las arterias coronarias, pero el tabaco es el mayor desencadenante de un evento coronario agudo porque provoca una mayor contracción”, asegura el Dr. Chamorro. Además, el especialista indica que existe evidencia experimental con respecto a la incidencia del tabaco en los eventos coronarios. “Hace un tiempo, una autoridad de un pueblo del norte de Estados Unidos decretó la prohibición de fumar y fue obedecido durante 6 meses. ¿Qué pasó? La incidencia de infartos cayó a un tercio y cuando volvieron a fumar la cantidad de infartos volvió a ser la misma de antes. Eso demuestra que cada vez que yo autorizo el consumo del tabaco estoy permitiendo la auto provocación de un infarto ¡hay que decirle al paciente que se está suicidando al consumir tabaco!”.

Por eso, la recomendación única y absoluta del especialista es dejar de fumar. Además que no sólo causan su propia muerte, sino que provocan la de sus seres queridos, ya que toda persona que conviva con un fumador, aunque no consuma tabaco, tiene un 20% más de posibilidades de morirse de un infarto que quienes no están sometidos a un ambiente contaminado. “Como médico soy muy enfático y prohíbo a mis pacientes que vuelvan a fumar, porque es injusto para un médico que ha recuperado a una persona de un infarto que ésta no colabore para que no se vuelva a repetir. En este sentido, la tecnología no ayuda mucho porque ha hecho que los procedimientos para resolver un ataque al corazón sean cada vez menos invasivos, por lo que el paciente no recuerda lo traumático que es sobrevivir al ataque. Entonces, se da la paradoja de que por tratar de hacerle un bien al paciente, éste toma menos conciencia y vuelve a fumar ya que no le teme a la enfermedad”.

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Categoría: Cardiología.




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