Tacos: Estilosos enemigos de los pies


Su uso se relaciona con esguinces y fracturas de tobillo, y con deformidades del pie, como juanetes, callos y dedos de martillo.

Los zapatos con taco hacen que las mujeres se vean más estilizadas y ganen unos centímetros de más, además se consigue un look más formal. Sin embargo, son un pésimo accesorio para los traslados del día a día: disminuyen la estabilidad y apoyo del pie al caminar, pueden producir lesiones en los tobillos, serias caídas y deformidades.

El doctor Cristián Ortiz, traumatólogo jefe del Equipo de Tobillo y Pie de Clínica Alemana, explica que la causa más común de consulta en su especialidad se relaciona con las extremidades inferiores, principalmente esguinces, que dejan al paciente con dolor por semanas y, en pocos casos, por meses. En los servicios de urgencia también son lo más común.

Aunque no hay estadísticas que relacionen directamente el uso de tacos con las esguinces y fracturas de tobillo, sí se sabe que este tipo de zapato aumenta el riesgo de doblarse el pie, sobre todo al usarlos en terrenos irregulares y si se tiene sobrepeso. “Hay estudios que indican que un gran porcentaje de estas lesiones se da en mujeres que trabajan en comercio y que se estima que anda con taco”, agrega el especialista.

Si además se camina tratando de evitar el dolor, se camina con más inestabilidad y es probable tener algún accidente que puede ser grave, como caerse en la calle y terminar con fracturas severas, por ejemplo. O caerse de una escalera o con un niño en brazos.

“Por esto, casi todos los médicos advertimos de forma dramática a las embarazadas y madres que tengan cuidado con el uso de tacos, aunque espontáneamente lo hacen y dejan de usarlo”, dice el doctor Ortiz.

Pero ese no es el único problema del taco, porque cambian el centro de apoyo al elevar el talón y desplazar el peso hacia delante, produciendo deformidades dolorosas del pie, como juanetes, callos y dedo de martillo. Además, como generalmente, son angostos y terminan en punta, pueden producir dolor de espalda.

En conclusión, el doctor Ortiz afirma que “el zapato con taco aguja, alto, con poca estabilidad y poco agarre de talón es mucho más inestable que una zapatilla con base plana, el ancho correspondiente y un buen agarre de tobillo. Si bien es cierto que en terreno plano se puede caminar sin problema, muchas veces las mujeres van con cierto bamboleo. Esta inestabilidad hace que el tobillo se doble fácilmente y así llevar a una esguince o fractura”.

El zapato debe acomodarse al pie, no al revés
Un zapato cómodo es amplio en altura y ancho, y tiene un taco bajo y un tamaño y forma adecuada al pie. Eso es lo que recomiendan los traumatólogos. Asimismo, aconsejan comprarlos al final del día, cuando el pie está más hinchado.

“La gente tiende a ‘amansar’ el zapato y esto es, simplemente, porque no es adecuado para el pie. Es el zapato el que tiene que acomodarse al pie. Si se hace el ejercicio de dibujar el contorno del pie sobre un cartón, recortarlo y tratar de meterlo dentro del calzado, se dará cuenta que no entra. Si uno mira el zapato por debajo, podrá ver que la parte de arriba sobresale de la suela por los lados, señal de que el pie se está arrancando del zapato. Esto de amansar es absurdo, porque nadie lo hace con el resto de la ropa”, asegura.

También desecha la creencia de que si no se usan tacos se deforma la columna, y que los pies se ensanchan con zapatos amplios: “La gente mayor dice que cómo se van a poner zapatones o zapatillas, pero son precisamente ellas las que más los necesitan. Esta generación nunca usó zapatillas y cuando niñas les decían que si lo hacían se les iba a ensanchar el pie. Esto se da de todas formas con la edad (no es que crezca, sino que se ensancha). Son reticentes a usar zapatos amplios, redondeados, espaciosos, acolchados y que se expandan con el pie”.

El especialista concluye que no hay problema en usar los tacos para ciertos eventos, pero si se va a estar en la oficina o andar por un terreno irregular, es mejor hacer el trayecto con otros zapatos.

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Categoría: Traumatología.




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