Tartamudez: La importancia de tratarlo


Si no se maneja a tiempo puede limitar en la adultez la elección y el desarrollo laboral.

Es habitual oír chistes sobre personas tartamudas y a veces, incluso, inevitable reírse de ellos. Sin embargo, este problemas está lejos de ser para la risa, ya que quienes lo sufren no logran hablar con fluidez debido a interrupciones involuntarias o alteración del ritmo del habla.

El doctor Marcos Manríquez, neurólogo infantil de Clínica Alemana, explica que es muy común que este problema despierte ansiedad en los padres, debido a la latencia que se genera en la respuesta de sus hijos. De hecho, la presión de los padres y la ridiculización del medio, hace que estos niños se sientan avergonzados de hablar y de decir lo que sienten, lo que los restringe no tan solo a nivel de expresión, sino que también de pensamiento.

Al respecto, el especialista responde las preguntas más frecuentes sobre la tartamudez.

¿Cuándo se habla de tartamudez?
Se plantea el diagnóstico tartamudez como un trastorno del habla en que existe una interrupción involuntaria o disfluencia del habla no adecuada a la edad del niño, caracterizada por repeticiones o prolongación de sonidos o sílabas.

¿A quiénes afecta más?
La frecuencia del cuadro en edad escolar es de un 1%, después esta cifra disminuye en la adolescencia. En cuanto a género, es mayor en el sexo masculino en una proporción de 3 es a 1.

¿Por qué se produce?
Los estudios muestran un componente genético importante con una mayor frecuencia cuando en la familia hay antecedente de trastorno del lenguaje y, en especial, si el padre presenta tartamudez. En este caso la posibilidad de que una hija presente el cuadro es de 10% y en un hijo de 20%.

Los elementos emocionales no son un factor causal de la tartamudez, pero sí modulan su expresión. Por ejemplo, ésta puede aumentar cuando se produce una presión especial para comunicar, como leer en frente del curso y hablar por teléfono, entre otras.

¿Tiene relación con la personalidad del niño?
Debido a que este trastorno produce ansiedad, frustración y baja autoestima, puede afectar la personalidad y producir una alteración de la interacción social, limitando en la adultez la elección y el desarrollo laboral.

¿Es reversible?
En los estudios de seguimiento a largo plazo se observa que un 80% mejora antes de llegar a la adultez.

¿Cómo se trata?
El tratamiento debe partir con la evaluación del especialista donde se le entrega información a los padres sobre el trastorno, se orienta en el manejo para disminuir el estrés que pueden agregar los progenitores y su entorno al presionar al niño para que hable bien, y en aquellos casos más graves, se deriva al fonoaudiólogo. Además, posiblemente, el niño y su familia necesitarán apoyo psicológico.

Luego de ser tratado, ¿puede volver?
Es una patología que tiende a la mejoría, pero en esa evolución puede tener periodos de exacerbación de los síntomas.

¿Se puede prevenir?
El cuadro no se puede prevenir, pero su evolución está influida por elementos emocionales, por eso el manejo emocional de la familia puede ser determinante en la persistencia e intensidad.

En el diagnóstico diferencial, hay un cuadro de disfluencia del desarrollo que ocurre entre los dos y tres años, que tiene excelente pronóstico. Cuenta con una alta frecuencia de un 5%, pero es de duración autolimitada, con recuperación total después de algunos meses. Se caracteriza por repetición de palabras completas como “mamá yo quiero, quiero”, no de sonidos o sílabas como se ve en la tartamudez. En este cuadro también es importante que los padres no presionen a los niños para hablar bien.

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Categoría: Pediatría.




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