Tener un embarazo saludable y trabajar sí se puede


Hace ya mucho tiempo que las mujeres pueden realizar su vida prácticamente normal durante el embarazo e, incluso, seguir trabajando sin mayores complicaciones, pero siempre manteniendo cuidados básicos.

Estar embarazada nunca ha significado estar enferma, por eso durante este periodo las mujeres pueden hacer casi las mismas actividades que hacían el resto del tiempo.

El doctor Ricardo von Mühlenbrock, ginecólogo de Clínica Alemana, explica que es absolutamente posible que las mujeres puedan trabajar embarazadas, pero siempre y cuando se respeten las normas que las protegen.

Es más, expertos sostienen que si el ambiente laboral es adecuado, la productividad se mantiene e, incluso, puede aumentar.

Ante esto, la doctora Ana María Martini, psiquiatra de Clínica Alemana, concuerda en que el embarazo no es una enfermedad, de modo que si la madre está evolucionando normalmente, sin complicaciones, y el ambiente laboral es adecuado no habría dificultades.

Sin embargo, pese a la normalidad del estado, se deben mantener ciertos cuidados básicos:

– Durante los primeros meses, para hacer frente a los cambios de humor, es importante saber que pueden ocurrir, que son parte del proceso que se está viviendo, de modo que no surja angustia frente a ello y sea más fácil asumirlos e implementar medidas para no experimentar complicaciones en las relaciones interpersonales.

– Recordar que nada es más importante en esta etapa que el autocuidado, cumplir responsablemente con los compromisos laborales, pero no exigirse más allá.

– Organizarse y establecer prioridades en el desempeño de las tareas para no sentirse sobrepasada.

– Usar ropa cómoda

– Descansar las piernas
Solicitar apoyo frente a aquellas actividades que no se puedan realizar o delegarlas a otras personas.

En esta etapa la pareja debe tomar un rol importante, por ejemplo, compartiendo en los aspectos domésticos y cotidianos, cooperar para disponer de tiempos de descanso adecuados, especialmente si hay otros hijos a quienes cuidar.

– Luego de la jornada laboral, si es posible, hay que realizar alguna actividad física acorde con la etapa del embarazo en que se esté, ya sea haciendo deportes de bajo impacto, como natación, o alguna actividad como yoga o relajación, o simplemente dar algunos paseos de al menos 30 minutos diarios.

– Tomar pequeños descansos durante la jornada laboral pararelajarse y sentir el contacto con la guagua.

Primer y tercer trimestre
Estos dos extremos son los más delicados. En el primer trimestre las mujeres habitualmente se sienten mal, presentan náuseas y vómitos, y se cansan más rápido, por lo que hay que evitar las jornadas laborales intensas y prolongadas, y se deben tener facilidades para alimentarse en forma liviana y fraccionada.

En el tercer trimestre, el trabajo intenso y prolongado puede generar contracciones uterinas y es posible que se produzca un parto prematuro.

– En los casos en que se deba permanecer mucho tiempo sentada, la embarazada debe pararse en forma intermitente y caminar unos pocos minutos para evitar dolores musculares, articulares y problemas de trombosis en las piernas, los cuales se hacen más frecuentes durante este periodo.

– Para hacerle frente a las náuseas y el vómito, los cuales se presentan en el 10% de las gestantes, se recomienda una dieta liviana y fraccionada, apoyo emocional, vitaminas y en algunas oportunidades algunos fármacos sedantes de las náuseas.

Complicaciones
Las mujeres embarazadas, por lo general, pueden trabajar hasta las 34 semanas de gestación si no han tenido alguna complicación, pero según lo que indica el doctor von Muhlenbrock hay muchas que requieren un reposo anticipado cuando, por ejemplo, sus jornadas de trabajo son muy exigentes tanto física como psíquicamente.

Hay labores que no pueden realizar las embarazadas, como el trabajo con pesticidas, algunos solventes y metales. Tampoco deben estar en ambientes con altos índices de radiación.

En algunas ocasiones también hay algunas patologías del embarazo que requieren reposo prolongado, como cuando se presentan síntomas de aborto, cuello uterino incompetente (riesgo de parto prematuro), placenta previa (riesgo de hemorragias intensas) y embarazos múltiples, entre otros.

La psiquiatra explica que las investigaciones sobre los efectos que produce el estrés psíquico debido al trabajo en el embarazo son muy limitadas y, además, no siempre es fácil separar o diferenciar debidamente aquellas variables que se deben sólo al trabajo de otros factores estresantes psíquicos que puedan estar afectando a la madre y que no se relacionan con su actividad laboral en sí misma.

Situaciones parar recurrir al médico:
– Cualquier sangrado genital, aunque sea escaso

– Contracciones uterinas frecuentes y dolorosas

– Sentirse “sobre pasada” por la intensidad de la jornada laboral o por un “stress” permanente como, por ejemplo, una presión persistente por el cumplimiento de metas.Si se están experimentando estos sentimientos sería recomendable consultar al médico y evaluar.

“De lo publicado hasta ahora, no hay bases para comprobar la relación entre el estrés psíquico y el aborto espontáneo, y no se han encontrado resultados que permitan establecer dicha relación; un trabajo estresante no parece estar asociado a un aumento en el riesgo de aborto espontáneo por sí solo, sino que va acompañado de otras variables”, puntualiza.

Finalizando el embarazo, es aconsejable dejar algún periodo de descanso laboral previo nacimiento, con fin de llegar en las mejores condiciones posibles, tanto físicas como emocionales al día del nacimiento, y tener un tiempo dedicado casi exclusivamente a vivir y sentir el contacto con el hijo que se espera y también para terminar de organizarse en aspectos prácticos relacionados con el futuro nacimiento.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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