Tétanos


La enfermedad del tétanos está lejos de ser erradicada; la vacuna preventiva no llega aún a todos los países y las esporas de la bacteria causante de esta patología pueden permanecer en el suelo y ser infecciosas durante más de 40 años. En España, el número de casos detectados cada año apenas llega a la veintena y la cifra de muertes es aún inferior, apenas una cuarta parte de los infectados. Sin embargo, en los países asiáticos se cuentan por miles los infectados cada año y la mortalidad se acerca o puede superar el 50% de los casos. Los médicos aconsejan extremar las precauciones ante cualquier herida, por muy insignificante que sea, ya que a veces las más pequeñas son las que presentan una mayor complicación, precisamente, por la falta de atención que les prestamos.

Tétanos  Glosario Médico

El microbio productor del tétanos, el Clostridium tetani, está presente en forma de esporas (como quistes) por todas partes.  Cuando llega a una zona donde hay poco oxígeno, puede reproducirse y producir toxina tetánica (tetanoespasmina). La toxina tetánica se extiende por el sistema nervioso a través de los nervios periféricos.  El período de incubación del tétanos de 3-21 días y puede prolongarse a varios meses.

Mientras está presente (varios días) produce importantes alteraciones nerviosas, que desaparecen con su eliminación.

Origen de la enfermedad

En los países europeos y en Estados Unidos la incidencia y el índice de mortalidad producida por el tétanos es bajo. Los infectados apenas alcanzan varias decenas -en España en el año 2003 se produjeron 24 casos, y en el 2004 un total de 16-, y la enfermedad se extiende sobre todo entre quienes desempeñan trabajos considerados de riesgo como ganaderos o jardineros. Por el contrario, en los países asiáticos se cuentan por miles los infectados cada año y la mortalidad se acerca o puede superar el 50% de los casos, por darse sobre todo en zonas con escaso desarrollo económico y sanitario, higiene deficitaria y ausencia de vacunaciones preventivas.

Explica Rafael Soller, miembro de la Sociedad Española de Microbiología, que “si el enfermo es atendido de los síntomas en el hospital, no hay problema para superar la enfermedad”, causada por un microorganismo denominado Clostridium Tetani, la sustancia más tóxica conocida después de la toxina botulínica. Según el doctor Javier Lavilla, especialista en nefrología de la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra, este patógeno es capaz de resistir años en el exterior, gracias a que adquiere una forma esporulada silente (esporas) y debido a su capacidad para sobrevivir sin oxígeno”. “Por ello -añade-, suele estar presente en ambientes sucios o contaminados con excrementos de origen animal”.

En cuanto a la infección de la enfermedad, esta patología afecta al sistema nervioso central y no se transmite por contagio de persona a persona, sino que sólo es causada por la toxina tetanospasmina. Ésta llega al interior del organismo a través de una herida que ha estado en contacto con tierra o instrumentos infectados, y actúa sobre el sistema nervioso central, mediante las esporas de la bacteria Clostridium tetani. Hay que tener en cuenta que la enfermedad puede tardar en desarrollarse varios días o incluso semanas desde que se produce la herida, por tratarse de una toxina que resiste mucho tiempo fuera del alcance de la luz y en condiciones extremas. Es así como puede habitar en el intestino de los animales por años y contaminar a través de las heces.

Tipos y síntomas

Según la fuente de infección, existen diversas clases de tétanos que van desde el tétanos adquirido a través del contacto por una herida (generalizado), hasta el que se contrae por contagio en el momento del parto (neonatal), sin que se conozca la causa (espontáneo) o en una parte concreta del organismo (localizado). Para el doctor Lavilla, la gravedad de la enfermedad depende de la intensidad de las manifestaciones, así como de la rapidez en aparecer y desarrollarse, de la fuente de infección, el grado de contagio y de las circunstancias del infectado, “siendo más letal cuando se manifiesta en varios días”.

Tras un período de incubación entre dos y 56 días, aparecen los síntomas (contra más rapidamente, más severo; la mortalidad se acerca al 100 % en los casos en los que sólo tarda tres días en manifestarse). Inicialmente aparecen dolor y rigidez en mandíbulas, pared abdominal o espalda y dificultad para tragar.Más adelante la rigidez es substituida por espasmo (contractura permanente) muscular, sobre todo de mandíbula y músculos faciales. Cualquier estímulo produce una contracción muscular generalizada. El paciente está consciente en todo momento.  

En este sentido, el tétanos neonatal es el que reviste peores consecuencias, con una mortalidad que se acerca a las dos terceras partes de los infectados, ya que afecta a los recién nacidos y son éstos quienes ofrecen menos resistencia. “El tétanos neonatal es muy peligroso, pero está prácticamente erradicado en el mundo occidental”, explica Rafael Soller. Generalmente, se produce dentro de los 12 primeros días de vida, como consecuencia de una infección de la herida umbilical. El bebé es contagiado por la toxina a través del corte del cordón que le une a la madre con un instrumento sucio, por lo que es más probable en partos en los que no se dan las condiciones higiénicas adecuadas. Como consecuencia de la enfermedad, el recién nacido tiene dificultad para llorar y alimentarse debido a la rigidez que experimenta en los músculos faciales.

No obstante, tal y como reconoce el Coordinador del Grupo de Trabajo en Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina Interna, el doctor Regino Serrano Heranz, el tétanos más frecuente es el tétanos generalizado, que tarda en desarrollarse entre siete y catorce días: “Cuanto menos tiempo transcurre entre el momento de producirse la lesión y la aparición de los primeros síntomas, peor es el pronóstico”,

Cuanto menos tiempo transcurre entre el momento de producirse la lesión y la aparición de los primeros síntomas, peor es el pronóstico asegura Serrano Heranz. En este caso, el enfermo presenta dificultad para abrir la boca (trismo); una contractura generalizada y dolorosa de los músculos de la cara, conocida como risa sardónica; rigidez de nuca, contractura de la región dorsal y de las extremidades; asfixia por espasmo de la glotis, dificultad para ingerir alimentos y líquidos, y retención urinaria. Además, estos síntomas pueden ir acompañados de taquicardia, sudoración profusa y alteración en las cifras de presión arterial, si bien en ningún momento hay alteración en el nivel de conciencia.

Respecto al tétanos localizado puede presentarse en la cabeza (tétanos cefálico), en el tronco o en las extremidades, aunque se produce de manera menos frecuente y con un mejor pronóstico. La infección por esta toxina suele limitarse a espasmos musculares en la extremidad en la que se produce la entrada de esporas, ya que su pronóstico es bueno, excepto en el caso del tétanos cefálico, en el que hay trismo y afectación de la musculatura de los nervios craneales. “En algunas ocasiones, puede ser la manifestación clínica inicial de un tétanos generalizado”, advierte Regino Serrano Heranz.

Tratamiento

El tratamiento del tétanos requiere el ingreso del paciente en el hospital, en la unidad de cuidados intensivos. Se evitarán los estímulos. 

Cuando se contrae el tétanos, el enfermo puede recibir como “solución temporal” una inyección de suero antitetánico, cuyo efecto, precisa Soler, apenas dura diez o quince días. En realidad, se trata de una sustancia que sirve para proteger y cuya inyección “no conviene repetir”. También es necesario realizar una limpieza cuidadosa de la herida y, según la gravedad de la infección, administrar medicamentos para controlar los espasmos, inyectar antitoxina tetánica y realizar una traqueotomía (colocar un tubo en la tráquea mediante intervención quirúrgica), si se producen serias dificultades para respirar.

Por su parte, Regino Serrano Heranz recomienda que, cuando se trate de tétanos generalizado, el paciente sea ingresado en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) para el control de sus funciones vitales y el tratamiento sintomático: sedación, bloqueo neuromuscular, protección de la vía aérea, nutrición, fisioterapia, etc. “Las heridas deben limpiarse de forma precoz y lo más ampliamente posible, eliminando el tejido muerto y todos los cuerpos extraños visibles y, además de administrar antibióticos como penicilina o metronidazol, se aplicará una dosis de gammaglobulina antitetánica”, agrega.

Respecto al tétanos neonatal, como describe el doctor Javier Lavilla, “si un recién nacido adquiere la enfermedad en una aldea sin posibilidad de asistencia sanitaria tiene muchas posibilidades de fallecer”. Si hay posibilidad de asistir a un centro sanitario, deben analizarse de forma individual las circunstancias por las que se ha producido, porque pueden ser muy diferentes, asegura. El objetivo es eliminar el foco de origen de la toxina para frenar la extensión de la enfermedad.

Los espasmos continuos producen un enorme gasto energético, por lo que la dieta será rica en calorías y líquidos.

Prevención

El mejor tratamiento, sin embargo, es siempre la prevención, y aquí juegan un papel muy importante la limpieza de la heridas y la vacuna antitetánica, que protege por un periodo de diez años y está incluida en las vacunas obligatorias de los recién nacidos.  La vacuna antitetánica es muy eficaz, siendo inadmisible hoy en día que alguien no esté correctamente vacunado.  Cualquier herida, sobre todo si es anfractuosa (con muchos recovecos) o producida por materiales de alto riesgo, deberá limpiarse meticulosamente con agua oxigenada. Conocida como DTP, esta vacuna protege contra la difteria, el tétanos y la tos ferina.

La primera dosis se administra a los dos meses, para repetirse a los cuatro y a los seis meses. Más adelante serán necesarias dosis de recuerdo entre los cuatro y los seis años, que se repetirán cada década. “El tétanos es una enfermedad imperdonable, porque las vacunas de recuerdo protegen y no cuesta nada administrarlas”, recapacita Rafael Soller. “Se debe poner una vacuna de recuerdo quienes viajan a países en vías de desarrollo o trabajan con animales, porque la bacteria se encuentra en el intestino de los animales de granja y, por lo tanto, en los excrementos de estos, que se encuentran en el suelo, donde quedan las esporas”, recuerda.

Por su parte, Javier Lavilla reconoce la importancia de las dosis de recuerdo, así como que “la mejor prevención es estar vacunados”, además de realizar un lavado de la herida cuando ésta sea especialmente sucia o se haya producido en el campo. El lavado debe realizarse inmediatamente con agua a presión para eliminar cuerpos extraños y aplicando un antiséptico, para acudir después a un servicio médico que evalúe la posibilidad de aplicar otra dosis de recuerdo.

Por ultimo, desde la Sociedad Española de Medicina Interna, Regino Serrano Heranz explica qué pasos seguir en cada caso:

Herida limpia y pequeña: si el paciente ha sido vacunado en los últimos 10 años (vacunación completa con tres o más dosis) no es necesario administrar toxoide tetánico, mientras que si no está vacunado, no lo recuerda bien o ha recibido menos de tres dosis, hay que proceder a una vacunación completa (con una dosis en la primera visita, segunda dosis al mes y tercera dosis al año).

Herida grande y sucia (contaminada con tierra, heces, etc.): Si hay mucha destrucción de tejidos o cuerpos extraños, se procederá a la vacunación completa si la última dosis de toxoide tetánico fue aplicado hace menos de 5 años; si el paciente no está vacunado, o con vacunación incompleta, se administra gammaglobulina antitetánica y se iniciará la vacunación completa.

Posibles complicaciones

Las complicaciones más frecuentes son:

Pronóstico

Como se ha comentado, el tétanos grave es mortal casi invariablemente, tras una semana de sufrimiento. Ante la existencia de una medida tan sencilla y eficaz de prevenir esta enfermedad como es la vacunación, es intolerable que todavía se puedan producir casos de tétanos.

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