TRASTORNOS DE PÁNICO: EL MIEDO CONSTANTE PUEDE SER UNA ENFERMEDAD


El estrés, la predisposición genética y las alteraciones metabólicas pueden conducir a trastornos de pánico, lo que en algunas ocasiones puede llevar a la persona a tener un grado de invalidez tan intenso que la deja sin poder salir, trabajar, ni estudiar.

Actualmente en nuestro país, alrededor del 1% de la población sufre de trastornos de pánico. Éste es un cuadro caracterizado por la repetición de al menos dos episodios de crisis de pánico, los que se destacan por ser agudos, de angustia intensa y donde la persona puede llegar a sentir que se está muriendo.

El Dr. Pedro Retamal, psiquiatra de Clínica Santa María, explica que este trastorno es comúnmente acompañado de agorafobia. Esto significa que la persona a medida que sufre los ataques, tiene miedo a exponerse a lugares abiertos o cerrados, que están congestionados, creyendo no poder escapar y/o recibir ayuda.

¿Qué produce este pánico?

La causa biológica más frecuente es la predisposición genética, es decir, tener familiares que han tenido o tienen crisis de pánico.

Entre los factores físicos que pueden llevar a que una persona sufra de este mal son el consumo de marihuana, el uso de estimulantes como la anfetamina, el exceso de café, el hipertiroidismo y algunas alteraciones cardiovasculares como un defecto de la válvula mitral. Pero también el estrés ambiental y las dificultades personales contribuyen a que las crisis aparezcan.

“Esta angustia intensa, severa, que dura algunos minutos, puede tener como síntomas náuseas, vómitos, sudoración, palpitaciones, inquietud, sensación de fatiga, desmayo y miedo intenso a perder el control o volverse loco, tener una enfermedad grave o un infarto al miocardio”, indica el doctor Retamal.

¿Cómo combatir este trastorno?

Primero se deben descartar las causas físicas -como por ejemplo, alteraciones metabólicas- y tratarlas. Luego, se debe prevenir la repetición de las crisis de pánico utilizando algunos antidepresivos que funcionan como anti pánico. Los fármacos más frecuentes son verlafaxina, paroxetina y sertralina.

Para tener un control inmediato de las crisis, se deben administrar tranquilizantes de efecto rápido, como lorazepam y clonazepam por vía sublingual.

Cuando hay mucho estrés y conflictos, es importante que la persona tenga interés en enfrentar los problemas que tiene a través de psicoterapias. Éstas pueden ser de tipo interpersonal (para conflictos actuales y recientes, con una duración de 12 sesiones) o de orientación dinámica (para problemas de personalidad más prolongados, con una a dos sesiones por semana por aproximadamente 20 meses).

¿Qué hacer si se presencia una crisis de pánico?

Es muy importante que tanto el paciente como la familia estén enterados del pronóstico y del tratamiento a seguir.

Al paciente se le debe dejar en claro que la crisis de pánico es algo breve, que va a pasar y que no lo va a matar ni descontrolar. Se debe acompañar a la persona afectada y para ayudarla a conseguir una pronta calma, se le debe suministrar un tranquilizante sublingual.

Cabe destacar que la mayor complicación de este trastorno, es que las personas tardan en darse cuenta de que lo que tienen es un problema psiquiátrico y no saben a quién consultar ni cómo controlar las crisis.

• Las crisis pueden ser severas y presentar síntomas de desrealización (la persona, producto de la angustia, cree que la realidad que está viviendo ha cambiado y/o sentir que su cuerpo se está modificando).
• Las crisis se tienden a asociar a personas jóvenes, entre los 20 y 30 años de edad.
• La causa más común es la predisposición genética.
• El 30% de los pacientes puede desarrollar un episodio depresivo en los meses siguientes a una aparición de la crisis de pánico.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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