Tratamiento trastornos por abuso cocaína


Objetivos del tratamiento
El abuso generalizado de cocaína ha desencadenado un extenso esfuerzo por establecer programas de tratamiento. Como en el caso de otras adicciones, los pacientes van a requerir tratamientos que sean lo más individualizados posibles, y adaptados a las necesidades de cada sujeto.

Para ello habrá que definir en primer lugar unos objetivos claros y concretos del tratamiento, decidir el lugar y tipo de tratamiento más adecuado para el individuo en cuestión y lograr un seguimiento adecuado.

Los objetivos generales del tratamiento en los pacientes con trastornos por consumo de cocaína son idénticos a los que se establecen en pacientes alcohólicos o en otros trastornos adictivos:

?Evitación o reducción del consumo y de los efectos de la cocaína. El resultado ideal en los pacientes con trastornos por consumo de substancias es el cese completo del consumo. No obstante, muchos pacientes no son capaces de alcanzar este objetivo. Es necesario ayudar a estos pacientes a reducir los niveles de consumo y a reducir al mínimo los efectos directos e indirectos del consumo de cocaína. Sin embargo, los pacientes que alcanzan una abstinencia total son los que presentan un mejor pronóstico a largo plazo.
?Reducción de la frecuencia y gravedad de las recaídas. Un elemento esencial de la prevención de las recaídas es ayudar a los pacientes a:

a) identificar las situaciones que comportan para ellos un riesgo elevado de recaída

b) desarrollar respuestas alternativas al consumo de cocaína.

Para ciertos pacientes un objetivo más realista que la prevención completa de las recaídas es la reducción de su frecuencia y gravedad.

?Rehabilitación. Los trastornos por consumo de substancias en general, y de cocaína en particular, se asocian a menudo con problemas psicológicos, sociales, familiares, económicos, laborales, legales, y con importantes efectos adversos en la salud general del paciente. Por ello es fundamental ayudar al paciente a restablecer las relaciones alteradas, la reducción de la impulsividad, el desarrollo de capacidades sociales y profesionales, y la disminución de los problemas físicos.

La elección del tipo de tratamiento más adecuado para cada paciente se basará en las características clínicas del paciente, las preferencias y motivación del mismo, las necesidades de tratamiento y las alternativas disponibles. Por lo general, y a menos que existan graves problemas médicos o psiquiátricos u algún otro trastorno de consumo de substancias asociados, el tratamiento del abuso o dependencia de cocaína debe realizarse mediante programas terapéuticos ambulatorios.

El tratamiento del trastorno por consumo de cocaína, concebido con el fin de ayudar al paciente a lograr y mantener la abstinencia, se basa en la combinación de fármacos con otras medidas terapéuticas de tipo psicosocial.

Inicio del tratamiento
Una de las dificultades primarias en el tratamiento del sujeto cocainómano es lograr que se ponga en tratamiento. En muchos casos éste es uno de los aspectos más difíciles. A menudo los sujetos que abusan o dependen de la cocaína niegan o minimizan la extensión de su problema y no es habitual que acudan en busca de tratamiento simplemente porque piensen que están consumiendo demasiado. En lugar de ello, lo habitual es que busquen ayuda cuando empiecen a experimentar problemas serios en algunos de los siguientes aspectos de sus vidas:

?Problemas médicos. Suelen ser problemas graves como una convulsión, problemas respiratorios, o problemas cardíacos que generan la suficiente alarma para buscar tratamiento. Dificultades laborales, del tipo del absentismo repetido o disminución en la actividad laboral.
?Problemas financieros.
?Problemas de tipo legal, asociados a la necesidad de conseguir dinero para continuar financiándose la adicción.
?Dificultades familiares, de pareja o interpersonales.
?Problemas psicológicos o psiquiátricos. El uso continuado de cocaína puede desencadenar episodios depresivos, insomnio, cuadros de ansiedad, crisis de pánico, alteraciones de la memoria, o síntomas psicóticos (por ejemplo cuadros de tipo paranoide o alucinaciones).

Tratamientos psicosociales
Diferentes estrategias de tratamiento psicosocial han sido probadas en el tratamiento de los trastornos por consumo de cocaína. Entre ellas destacan los siguientes tipos de intervenciones:

?Terapia de prevención de recaídas. El objetivo fundamental de este tipo de terapia grupal es el de ayudar a que el individuo con una adicción desarrolle una serie de estrategias de “sentido común” que le permitan evitar situaciones en las que una recaída sería más probable. Así mismo, se centra en cambios en el estilo de vida que serían necesarios para mantener la abstinencia a la cocaína.
?Terapias para modificar el comportamiento, como la terapia cognitivo-conductual, o la terapia motivacional.
?Terapia de familia y de pareja.
?Grupos de auto-ayuda.

En general, los tratamientos psicosociales deben estar enfocados a que el sujeto abusador o dependiente de cocaína adquiera un mayor conocimiento de los efectos perjudiciales de la cocaína y acepte la necesidad de la abstinencia. Además, es esencial que se conozcan y comprendan los factores implicados en el consumo de la sustancia y los factores de riesgo asociados con las recaídas.

Tratamiento farmacológico
Junto con los tratamientos psicosociales, diferentes fármacos como es el caso de ciertos antidepresivos son utilizados en la deshabituación de los pacientes cocainómanos. De hecho, tal como queda reflejado en la Tabla I, más de 20 medicaciones diferentes se han estudiado en la búsqueda de un tratamiento farmacológico eficaz del trastorno por consumo de cocaína. Si bien, no existe hasta la fecha ningún fármaco que sea universalmente efectivo para este tipo de pacientes, la mayoría de ellos son al menos de cierta utilidad en determinados pacientes con dependencia de cocaína.

Tabla I: Fármacos utilizados en el tratamiento del trastorno por uso de cocaína

?Fármacos antidepresivos:

– Antidepresivos tricíclicos (desipramina, imipramina…)

– Inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (fluoxetina,

sertralina, paroxetina…)

– Otros antidepresivos (bupropion, trazodona, …)

?Fármacos estabilizadores del estado del ánimo: Litio, Carbamacepina
?Fármacos estimulantes del SNC: Metilfenidato, Pemolina
?Fármacos que actúan sobre las vías dopaminérgicas: Bromocriptina, Amantadina, Pergolida, Flupentixol, Lisurida, L-dopa/carbidopa.
?Fármacos que actúan sobre el sistema opioide: Naltrexona, Buprenorfina
?Agentes precursores de los aminoácidos: L-triptófano, L-tirosina

Uno de los tratamientos farmacológicos que hasta la fecha continúa en fase experimental, pero que es altamente prometedor es el de la inmunoterapia. Consiste en provocar, mediante la administración de una “vacuna de la cocaína”, una respuesta inmunitaria (anticuerpos anticocaína) que bloquee los efectos de la cocaína impidiendo la entrada de la droga en el cerebro.

Conclusiones
El abuso generalizado de cocaína ha desencadenado un extenso esfuerzo por establecer programas de tratamiento eficaces para este trastorno adictivo. Si bien diferentes fármacos, como es el caso de ciertos antidepresivos, son utilizados en la deshabituación de los pacientes cocainómanos, no existe hasta la fecha ningún fármaco que sea universalmente efectivo para este tipo de pacientes. Por ello, múltiples programas de investigación continúan examinando diversos productos que puedan ser útiles para impedir o reducir notablemente los efectos de la cocaína.

Además de los tratamientos farmacológicos, las intervenciones para modificar el comportamiento, especialmente las terapias cognitivo-conductuales o la prevención de recaídas, pueden resultar eficaces en reducir el uso de drogas en los pacientes tratados por abuso de cocaína. La prestación de un abordaje multidisciplinar y óptimo para cada paciente es de gran importancia para el éxito de los resultados del tratamiento.

Fecha de publicación: Noviembre de 2000

José Martínez Raga.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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