Viajar con niños: Todo lo que hay que saber


Quienes van a salir en estas vacaciones de invierno, no olviden informarse sobre cómo prevenir y manejar aspectos que pueden afectar, especialmente, la salud de los más pequeños.

Viajar con niños no es lo mismo. No sólo porque implica panoramas distintos y otra forma de programarse, sino también porque se deben considerar una serie de particularidades que afectan especialmente a este grupo etario.

Quienes estén considerando salir en familia estas vacaciones de invierno deben tener presente que, si bien los adultos son vulnerables a contraer ciertas infecciones, los niños lo son aún más porque aún no han desarrollado defensas contra ciertos microorganismos. Además, cuando los menores se enferman, el cuadro generalmente es más grave que en una persona mayor.

Por esta razón, el doctor Jan Paul Wilhelm, pediatra e infectólogo de Clínica Alemana, explica que es muy importante que las vacunas de rutina estén al día y que, de ser necesario, se realice un esquema de vacunación acelerada antes de viajar.

Además, se debe considerar que los preescolares no son muy cuidadosos en relación a su higiene personal y no se fijan en lo que ingieren. Aunque los menores de tres años tienen mayor riesgo de sufrir cuadros diarreicos graves y prolongados, todos los niños pueden enfermarse y deshidratarse frente a una infección gastrointestinal. Por eso hay que poner especial atención en el agua y alimentos que consumen.

Pero sin duda, uno de los principales peligros a los que se enfrentan los niños son los accidentes, los que -de acuerdo al doctor Wilhelm- son responsables de más muertes durante los viajes que las enfermedades infecciosas. “Los padres deben extremar los cuidados en hoteles y áreas de juegos, debido a que en muchos de estos lugares no existen las medidas de seguridad a las que estamos acostumbrados en Chile”, agrega el especialista.

Consejos prácticos
Infección gastrointestinal y deshidratación: Es importante hervir el agua o preferirla envasada, comer alimentos cocidos preparados en lugares seguros, lavarse las manos, usar pañitos desinfectantes y limpiar chupetes y juguetes. Se debe estar preparado para un cuadro de diarrea, llevando los medicamentos indicados.
En caso de deshidratación por una infección gastrointestinal, el mejor tratamiento son las sales de rehidratación oral (RehSal 60), disponibles en la mayoría de los lugares turísticos. De todas maneras, es conveniente llevar sobres o sales saborizadas reconstituidas (Pedialyte). Una vez mezcladas con agua hervida fría, éstas duran 12 horas a temperatura ambiente y 24 horas refrigeradas. En caso de deshidratación moderada o grave, vómitos persistentes, diarrea con sangre o fiebre mayor a 38.5°C, se debe buscar atención médica.

Accidentes: Dentro de estos casos, la asfixia por inmersión (ahogamiento) es un accidente común, por lo que la supervisión por parte de los padres es esencial. Una buena medida preventiva es llevar chalecos salvavidas adecuados, dado que éstos muchas veces no están disponibles en el lugar que se visita.

Cuando se viaja en avión: El dolor de oídos es común, especialmente durante el descenso, pero puede ser mitigado con bostezos, mascar chicle o tragar (mamadera o leche materna), según la edad. Una toalla tibia sobre el oído afectado también puede ayudar. La pseudoefedrina no ha demostrado ser eficaz en niños. Deben evitarse los viajes dentro de las primeras dos semanas después de una otitis media.

Para el tratamiento sintomático del mareo, es importante consultar previamente con el pediatra. Existen medicamentos que se pueden tomar para prevenir este síntoma.

Si se viaja a la playa o lugares tropicales: Se debe evitar la exposición directa al sol entre las 10:00 y 16:00 hrs. Hay que optar por usar sombreros y vestimenta de algodón de colores claros, y aplicar bloqueadores solares con protección UVA y UVB con al menos SPF 15.

Existen enfermedades relacionadas con el calor que representan un riesgo para los bebés y los niños más pequeños. Por eso es importante asegurarse de que tomen suficientes líquidos, monitorear su nivel de actividad y tratar de mantenerlos a la sombra.

Se debe evitar caminar descalzos en las zonas rurales de los trópicos para prevenir infecciones por parásitos, como leishmaniasis, anquilostomiasis y estrongiloides. En muchos países, no es recomendable bañarse en agua dulce debido al riesgo de otras infecciones, como esquistosomiasis y leptospirosis.

Picaduras de insectos: Se pueden usar repelentes que contengan DEET. Sin embargo, estas sustancias no deben ocuparse en menores de dos meses de edad y la concentración máxima en niños es de 30%. Cuando se usa simultáneamente protector solar y repelente, se debe aplicar primero el protector solar, aunque su eficacia puede reducirse hasta en un 50%. No deben utilizarse productos que contengan ambos compuestos. Otra forma de protección es rociar con insecticida con permetrina la ropa, mosquiteros de las camas, cunas y coches.

Cuando se viaja a una zona de riesgo de malaria, se debe llevar repelente para evitar la picadura del mosquito que transmite esta enfermedad, además de medicamentos antimaláricos indicados por un especialista, ya que es esencial usar la dosis correcta, basado en la edad y el peso del menor, porque la mayoría de estos fármacos posee rangos de toxicidad.

En lugares de altura: Los niños tienen el mismo riesgo que los adultos de sufrir de “mal de altura” (puna), sin embargo en ellos puede ser más difícil de reconocer. Por eso, antes de viajar a una zona remota y elevada, se aconseja evaluar la posibilidad de llevarlos.

Recomendaciones generales: Las familias que viajen con niños deben llevar un botiquín, así como los medicamentos utilizados regularmente por menor. Es importante andar también con una copia de la receta médica y las instrucciones de uso. Se aconseja llevar paracetamol o ibuprofeno (no usar aspirina en niños).

Los adolescentes deben ser advertidos de los riesgos de enfermedades que conllevan el piercing, los tatuajes y el sexo casual.

Destinos y principales riesgos

Los destinos que más se repiten en las solicitudes de asesoría para viajes con niños son:
Foz de Iguazú: fiebre amarilla
Punta Cana: dengue
Jamaica: VIH
Panamá: malaria
Sudáfrica: fiebre amarilla (requisito de vacuna), de malaria en Parque Krüger, y de enfermedades transmitidas por garrapatas.
Cancún/Playa del Carmen: diarrea
Bonito en Brasil: Leishmaniasis o larva migrans cutánea.
Jungla Boliviana: hepatitis, fiebre tifoidea, fiebre amarilla, rabia, malaria y leishmaniasis.
Patagonia Argentina: hantavirus.

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Categoría: Pediatría.




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