Viruela


¿Qué es la Viruela?
La viruela es una enfermedad infecciosa grave, y con elevada mortalidad. El nombre de viruela proviene de la palabra en latín que significa “manchado” y se refiere a los abultamientos que aparecen en la piel de los enfermos. Afectaba principalmente a niños y adultos jóvenes y los miembros de la familia se contagiaban unos a otros.

Es la única enfermedad que el hombre ha sido capaz de erradicar gracias a un importante y prolongado programa de vacunación internacional. El último caso de esta enfermedad data de octubre de 1977 en Somalia y la enfermedad se declaró oficialmente erradicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1980.

Actualmente únicamente existe el virus en ciertos laboratorios de investigación como los CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades) en Atlanta (EEUU), o en Rusia el Instituto de Preparaciones Víricas de Moscú.

Históricamente, antes de su erradicación, esta enfermedad provocaba una mortalidad del 30% en personas no vacunadas. Durante años esta enfermedad ha causado graves epidemias, pero con la aparición de la vacuna en 1796 gracias a Edward Jenner, la incidencia en Europa comenzó a disminuir. La duración de la protección de la vacuna era de alrededor de 10 años.

Tras los acontecimientos terroristas del 11 de septiembre de 2001, la posibilidad de utilizar este virus con fines terroristas, está provocando alarma social fundamentalmente en los EE.UU.

Agente causal
El agente causal de esta enfermedad era el virus de la viruela, perteneciente al género de los Orthopoxvirus subfamilia Chordopoxvirinae de la familia Poxviridae. Los poxvirus son los virus animales mayores que pueden verse al microscopio, que son incluso mayores que algunas bacterias. Estos virus tienen capacidad de replicación intracelular, se diferencian de otros virus ADN en que se multiplican en el citoplasma en lugar de en el núcleo de la célula susceptible.

La forma de transmisión del virus es de persona a persona por inhalación y a través del contacto directo con fluidos corporales, lesiones cutáneas, u objetos contaminados, como sábanas o ropa. La viruela era muy contagiosa, y se transmitía de unos pacientes a otros, dejando una protección, que imposibilitaba una nueva infección.

Una vez en el organismo el virus puede replicarse en el interior de las células epiteliales de las paredes del tracto respiratorio desde allí provoca una viremia que tiene como resultado la infección de la piel. El virus puede multiplicarse en las células cutáneas produciendo una erupción que progresa a pústulas en unas 2 semanas.

El periodo de contagiosidad dura entre 7 y 17 días desde la infección, y el paciente no deja de ser contagioso hasta la total desaparición de las costras. Una persona con viruela puede ser contagiosa cuando tiene fiebre, pero cuando aparece la erupción es cuando más contagiosa es. La viruela era una de las enfermedades más contagiosas llegando a infectarse alrededor del 30% de los contactos.

Epidemiología
La mortalidad de la enfermedad sin vacunación alcanzaba el 30% en la forma llamada Viruela mayor, la mortalidad de la forma minor era de alrededor del 1%.

Puede afectar a cualquier edad pero era frecuente niños y adolescentes. No hay diferencias de afectación en cuanto a las diferencias de raza o sexo, salvo que parece que las mujeres embarazadas tienen un umbral superior de afectación presentando unas cifras de morbilidad inferiores al resto de la población.

Manifestaciones clínicas
La forma típica de presentación es la denominada Variola mayor:
• El periodo de incubación dura entre 7-17 días.
• Los primeros 3-4 días suelen transcurrir con una viremia asintomática.
• Los síntomas suelen comenzar en los primeros 12-14 días desde el comienzo de la infección y suele iniciarse con síntomas generales como fiebre, malestar, cefalea, dolor de espalda, dolores musculares y en algunos casos vómitos o confusión mental, alrededor del 15% sufren delirios.
• A las 48-72 horas de la infección suele comenzar la erupción cutánea que comienza en formas de manchas rojas para terminar convirtiéndose en vesículas, abultamientos, pústulas y costras. Es en esta etapa cuando los pacientes alcanzan el mayor grado de contagiosidad. El virus se contagia a través de los estornudos y la tos y del contacto con las lesiones, ropa, etc., estas lesiones cutáneas contienen gran cantidad de carga viral en su interior.
Las lesiones tienen una secuencia de aparición característica: primero en la mucosa bucal para pasar a cara, brazos y manos y posteriormente afectar a tronco y extremidades inferiores. Las lesiones se desarrollan de forma sincrónica, y se encuentran todas en similar estado fase de desarrollo, se diseminan siguiendo una distribución centrífuga hacia la zona de las axilas, palmas y plantas. Las lesiones provocan dolor, picor y escozor. Las costras se caen en 2-4 semanas dejando cicatrices deprimidas, como hoyos, e hipopigmentadas.
• La Variola Mayor causa ceguera en gran parte de los supervivientes.

Además de esta forma hay otras posibles formas de presentación de la infección:
• Viruela hemorrágica. Es una forma poco frecuente y muy grave, con una mortalidad asociada superior al 90%.
• Forma lisa o viruela maligna, donde las lesiones no evolucionaban hacia pústulas, la mortalidad era alta.
• Variola minor, las lesiones son más pequeñas y menos numerosas que en la forma mayor. La mortalidad es inferior al 1%.
• Forma leve que se acompaña de conjuntivitis y no presenta alteraciones cutáneas.

Entre las complicaciones que aumentan la mortalidad se encuentran las sobreinfecciones cutáneas secundarias a las lesiones, y la posible deshidratación.

Diagnóstico
El diagnóstico de sospecha se establecerá por el cuadro clínico y las lesiones características. Se pueden realizar algunas pruebas complementarias, fundamentalmente pruebas de laboratorio. Estas pruebas hoy en día solo se realizan en unos pocos laboratorios del mundo y consisten en demostrar la presencia del virus a partir de frotis faríngeo o de las pústulas de las lesiones de la piel. La confirmación se realiza por aislamiento del virus o mediante pruebas indirectas que demuestran su existencia como es la PCR o ELISA.

Tratamiento
No existía tratamiento curativo para esta enfermedad. Cuando una persona estaba infectada se utilizaban medidas de soporte para mejorar los síntomas y el estado general. Los pacientes eran hospitalizados y aislados, realizándose cuidados de la piel, para mantenerla limpia, sin escozor ni dolor. Algunas veces, en casos de sobreinfección bacteriana, se suministraban antibióticos.

Si surgiera algún caso debería procederse al aislamiento del paciente y todo el personal sanitario que entrara en contacto con él debería estar vacunado. Además hay que notificar el caso a las autoridades sanitarias competentes.

El Comité Asesor de la OMS en Investigaciones sobre virus Variólico indicó en diciembre de 1999 que la vacuna de la viruela es el único medio eficaz de prevenir tratar y controlar dicha enfermedad, pero las reservas de vacuna son muy limitadas.

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Categoría: Glosario Médico.




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