Ya son 12 los pacientes con enfermedad de Parkinson tratados con efectiva cirugía


Este procedimiento se hace desde 2002 en Clínica Alemana, el único centro en Chile donde realiza.

Actualmente, los pacientes con enfermedad de Parkinson en Chile corresponden a uno de cada 10 mil habitantes, el 1% sobre los 60 años, asegura la doctora Carolina Kunstmann, neuróloga de Clínica Alemana. En tanto, la Organización Mundial de la Salud advierte que en el mundo esta cifra se duplicará en veinte años.

Desde 2002, se está realizando en Clínica Alemana una cirugía en la que se instalan microelectrodos profundos en el cerebro para tratar esta enfermedad, una operación que busca mejorar la calidad de vida de los pacientes con Parkinson.

Este procedimiento quirúrgico, denominado instalación de implante de electrodos por estimulación, ya se ha realizado en 12 personas. Clínica Alemana es el único centro que cuenta con un equipo profesional dedicado al tema y con la tecnología necesaria.

El doctor Felipe Valdivia, jefe de la Unidad de Neurocirugía de Clínica Alemana, explica que “existen protocolos de evaluación antes de la cirugía y seguimiento posterior. Los resultados demuestran una clara mejoría en la calidad de vida de estos pacientes, con disminución notoria de las fluctuaciones motoras y discinecias, entre otros síntomas, además de una disminución en los requeriemientos de medicamentos cercano a un 50%”.

La doctora Kunstmann asegura que “esta técnica permite mejorar síntomas que ya no responden a los medicamentos, lo que se traduce en una mala calidad de vida. Estas molestias son reversibles con los estimuladores cerebrales”.

Ximena Bauerle (51 años) se sometió a este procedimiento quirúrgico en marzo. “Hace 10 años que tengo esta enfermedad, pero en los dos últimos se volvió insoportable. Tenía que tomar muchísimos medicamentos, que no lograban controlarla”, afirma. Sin embargo, un par de días después de someterse a la cirugía ya no tenía los temblores ni la rigidez que le impedían desplazarse, ella sintió una notable mejoría.
El neurocirujano explica que “la cirugía estimulación cerebral profunda para tratar el Parkinson consiste en implantar electrodos en un pequeño núcleo del cerebro (núcleo subtalámico) a ambos lados, para finalmente conectarlo a un equipo neuromodulador. Este, a través de la estimulación electromagnética, regula los síntomas cardinales de la enfermedad de Parkinson, como temblor, rigidez y discinecias”.

Durante la intervención se utiliza una técnica con micro-registro, lo que permite evaluar los resultados en el momento, con los pacientes.

¿Cómo se realiza?
Para determinar la zona del cerebro que se debe intervenir se utiliza información anatómica y neurofisiológica, con técnicas esterotáxicas, lo que permite una mayor precisión y, por lo tanto, mejores resultados.

Para ello se define un blanco indirecto, a través de un scanner y una resonancia magnética, imágenes que luego se fusionan, para que los especialistas puedan delimitar el blanco anatómico, donde quedarían los electrodos.

Luego en pabellón se utiliza la microelectrofisiología, que consiste en introducir en el cerebro un microelectrodo que mide décimas de milímetros, el cual es capaz de identificar el área previamente determinada e ir estimulando distintos puntos para observar la reacción. De esta forma, es posible confirmar si efectivamente se está en la zona correcta, lo que disminuye el riesgo de posicionar mal el electrodo.
Esta cirugía tiene una duración aproximada de ocho horas y los resultados pueden observarse de manera inmediata. Luego de la intervención, los pacientes deben permanecer por los menos cinco días hospitalizados.

“De acuerdo a lo demostrado por la experiencia internacional, las probabilidades de éxito son bastante altas y los riesgos de que se presenten complicaciones graves no superan el 5%”, sostiene el doctor Valdivia. Sin embargo, agrega que es fundamental la adecuada selección de los casos -pacientes con enfermedad de Parkinson sin daño cognitivo y que soporten la suspensión de medicamentos (levoDopa)-, ya que si bien esta cirugía puede mejorar la calidad de vida, no es un tratamiento curativo, por lo cual la patología sigue su curso natural.

El especialista explica que “este procedimiento ha sido un buen ejemplo de trabajo en equipo, ya que participan miembros de la Unidad de Neurocirugía junto a neurólogos de la Unidad de Movimientos Anormales, neurorradiólogos, anestesiólogos y kinesiólogos, entre otros”.

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Categoría: Neurología.




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