La criopreservación de ovarios permite ser madres a mujeres que hayan sido tratadas de un cáncer


Las mujeres que hayan sido diagnosticadas de cáncer y que deban someterse a quimioterapia o radioterapia no pierden la opción de ser madres en un futuro gracias a la técnica de criopreservación de tejido ovárico, consistente en extraer un óvulo, congelarlo, y cuando la paciente haya superado la enfermedad y por tanto se halle en periodo de remisión completa, reimplantárselo.

Así lo detalla el doctor Josep Maria Gris, ginecólogo de reproducción asistida del Hospital Materno-Infantil Vall d’Hebró y del nuevo Hospital Quirón de Barcelona. Las candidatas a esta técnica son todas aquellas mujeres que vayan a someterse a quimioterapia, un tratamiento que perjudica a las células ováricas, cuyo gran handicap reside en que no tienen capacidad de réplica, de duplicación, por lo que se hace imprescindible su preservación antes de que sean destruidas.
Pero en el camino se encuentran más obstáculos que sortear. Con la congelación a temperaturas de -80 grados centígrados el óvulo pierde efectividad, ya que la criopreservación es muy lesiva para las células al tener que ser deshidratadas para evitar la formación de cristales dañinos y además tienen que recibir el líquido congelante, a la espera de pasar por el proceso a la inversa. De todos modos, el doctor Gris apostilla que algunas de esas células quedarán intactas, disponibles para que la mujer intente ser madre.

Otra cuestión novedosa es la maduración in vitro de óvulos. Cuando una niña nace, los óvulos en fase de maduración tienen la particularidad de quedarse como dormidos, estancados. Entonces, con la llegada de las primeras menstruaciones, esas células se revitalizan en un proceso de crecimiento, maduración y atrofia siguiendo unos periodos determinados que no subyacen a los consabidos 28 días de ciclo, sino que cursan uno propio. Lo que ocurre es que cada 28 días se tiene la oportunidad de captar esas células y fecundarlas con el fin de obtener un embrión. En los laboratorios ya se ha conseguido congelar un óvulo maduro, descongelarlo, fecundarlo y dar paso al nacimiento de un bebé. El gran problema que acecha a esta técnica es la posibilidad de que en el proceso de maduración se estropeen los cromosomas, dando lugar a embriones anómalos.
Aún así, los milagros no existen, y en ese sentido el doctor Gris avisa que hay casos en los que la técnica todavía no tiene capacidad resolutiva, como por ejemplo en las mujeres víctimas de anomalías congénitas que les provocan abortos de repetición.

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Categoría: Oncología.




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