La dieta con alto consumo en vegetales y frutas reduce la mortalidad en un 30 por ciento


Un estudio dirigido por científicos del Instituto Catalán de Oncología (ICO), que se ha publicado en la revista The American Journal of Clinical Nutrition, demuestra el importante efecto que ejerce la alimentación en el organismo y los beneficios de un consumo elevado de frutas y verduras.

Después de ajustar los resultados según la edad, el sexo, los estilos de vida y la alimentación de los participantes en la investigación, los científicos han constatado una relación directa entre un mayor consumo de vegetales y fruta y una menor mortalidad. En concreto, de toda la población estudiada, el 25 por ciento que consume más fruta y verdura tiene un índice de mortalidad global hasta un 30 por ciento inferior que el 25 por ciento de la población que consume menos vegetales, informan los investigadores.

El trabajo, dirigido por Antonio Agudo, atribuye las importantes diferencias al papel de los compuestos antioxidantes presentes en la fruta y la verdura. “El organismo está sometido a agentes oxidantes que promueven las mutaciones, el envejecimiento y la muerte celular. Los compuestos antioxidantes, por otro lado, contrarrestan este daño”, explica Carlos Alberto González Svatetz, del Servicio de Epidemiología y Registro del Cáncer del ICO y coordinador del proyecto EPIC España.

La investigación, que forma parte del proyecto europeo EPIC, se ha basado en el seguimiento de la cohorte española formada por 41.358 ciudadanos (15.610 hombres y 25.748 mujeres) de Asturias, Guipúzcoa, Navarra, Granada y Murcia de entre 30 y 69 años durante 6,5 años. En este periodo murieron 562 personas: 295 por cáncer, 123 de enfermedades cardiovasculares, 66 por causas externas, principalmente accidentes, y 31 por problemas respiratorios o digestivos.

La población estudiada ingería de media 224,2 gramos de verdura (que equivale a un plato de verdura o de ensalada) y 275,8 g de fruta fresca (dos piezas de fruta) cada día. Sin embargo, las diferencias entre grupos eran muy acentuadas, lo que puede explicar la diferente tasa de mortalidad. Así, el 25 por ciento de población con una dieta menos sana comía de promedio tan sólo 92,9 gramos de vegetales y 73,2 g de fruta fresca al día; mientras que el 25 por ciento que comía más, realizaba una ingesta diaria de 453,3 gramos de verdura y 624,5 de fruta fresca. Esta diferencia es consecuencia de que el grupo con una dieta más rica en vegetales tiene una menor incidencia de casos de cáncer, de patologías cardiovasculares, de complicaciones respiratorias y de diabetes.

Los principales agentes antioxidantes relacionados con la reducción de la mortalidad global son la vitamina C y la provitamina A. El estudio también demuestra el destacado efecto protector sobre la salud que ejerce el licopeno, un carotinoide del tomate. “Hasta ahora se había relacionado con la prevención del cáncer de próstata, pero ahora hemos visto que interviene en la reducción de la mortalidad global”, afirma González.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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