Amor a segunda vista


Enamorarse de un antiguo conocido es un tipo de unión en que puede existir un mayor conocimiento del otro antes de empezar, lo que permite lograr una relación más estable.

Ignacio y Valentina se conocían literalmente de toda la vida. Él era uno de los mejores amigos de su hermano e, incluso, estuvo presente en el matrimonio de ella. Fue sólo después de varios años cuando nació el amor, después de que ella se separó. Hoy están felizmente casados.

“Amor a segunda vista” es como popularmente se conocen estas historias. El doctor Guillermo Gabler, psiquiatra de Clínica Alemana, explica que justamente este tipo de uniones es más frecuente en personas adultas, muchas veces separadas.

El especialista dice que esto se debería a que, generalmente, son más maduras, saben lo que quieren, ya no idealizan tanto el amor y tienen mayor tiempo para armar una relación, más paciencia, y es ahí donde entran los antiguos conocidos con quienes existen cosas en común, viviendo un verdadero “reencuentro”.

Esto porque cuando joven hay menos oportunidades de tener algo previo que no implique intimidad, porque se es más impulsivo y no se consideran otros factores. Las personas adultas, en cambio, arman relaciones de pareja más maduras, ocupando mayor tiempo en desarrollarla, con más paciencia para ver de “otra forma” a personas con las que alguna vez se sintió afinidad, por ejemplo, alguien del mismo grupo de amigos con el que existe una especie de reencantamiento a partir de intereses en común.

Ventajas
Es difícil definir amor, pero se podría decir que se trata de una forma de amistad más profunda que implica un deseo de intimidad mayor con el otro. Así lo explica el doctor Gabler, quien señala que siempre existe el riesgo de confundir el amor con la amistad.

Justamente, la principal ventaja en este tipo de amores, es que al haber una amistad profunda previa, existe un mayor conocimiento del otro antes de empezar una relación, lo que permite mayor estabilidad. Finalmente, según él, lo que prima es la búsqueda de intimidad con el otro en el amplio sentido de la palabra, encontrar al partner, al confidente.

“Esto puede permitir relaciones más sólidas porque las personas no tienen sorpresas desagradables y, probablemente, el componente pasional, que es el que trae más problemas, disminuye y hay un componente racional mayor que es el que da más estabilidad”, sostiene.

El doctor Gabler explica que, muchas veces, las parejas funcionan bien sobre todo en el área más pasional, pero ésta es transitoria. En los “amores a segunda vista”, en cambio, se construye de manera distinta, a largo plazo. No son menos pasionales, pero ese componente no es tan impulsivo ni alocado.

“Lo que pasa es que a veces lo pasional se malinterpreta y se toma como la única fuente que puede generar relaciones de pareja. Como se trata de algo transitorio, muchas se acaban porque no se han preocupado de armar una buena relación mientras dura la pasión, no consolidan una verdadera intimidad frente al otro, es decir, todo se basada solamente en una cuestión efímera. Las que logran ir más allá del componente pasional, son las que perduran en el tiempo”, enfatiza.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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