Efectos secundarios de familia de los fármacos antirretrovirales


Los efectos secundarios de los nucleósidos o nucleótidos inhibidores de la transcriptasa inversa se producen a través de toxicidad mitocondrial ocasionada mediante la inhibición de la polimerasa gamma del DNA. De esta forma, se produce una disminución en la fosforilación oxidativa mitocondrial que se traduce por una reducción de la producción de energía (disminución de la síntesis de ATP). Este mecanismo permite explicar algunos efectos secundarios como neuropatía periférica, miopatía, cardiomiopatía, pancreatitis, hepatomegalia, esteatosis hepática, hepatitis, acidosis láctica, mielotoxicidad y alteración tubular proximal renal. Todos estos efectos secundarios se han asociado a uno o varios nucleósidos o nucleótidos inhibidores de la transcriptasa inversa con una frecuencia variable.
El efecto secundario característico de la familia de los no nucleósidos es el exantema. Hasta un 15-30% de los pacientes que comienzan un no nucleósido pueden verse afectados, generalmente durante la primera quincena de tratamiento. Aproximadamente 5% de los pacientes con exantema se ven obligados a suspender el tratamiento con no nucleósidos por este motivo. Se han descrito casos extremadamente infrecuentes de síndrome de Stevens-Johnson pero potencialmente mortales por la gravedad que entrañan.
El efecto secundario de la familia de los inhibidores de la proteasa se ha denominado síndrome de lipodistrofia. Se caracteriza por alteraciones metabólicas (hiperlipemia y resistencia a la insulina) y redistribución de la grasa corporal (obesidad central y pérdida de la grasa subcutánea periférica). La obesidad central puede manifestarse como aumento de la grasa intraabdominal, mamaria o dorsocervical, mientras que la pérdida de grasa subcutánea (también denominada lipoatrofia) puede detectarse en la cara, extremidades superiores, nalgas y extremidades inferiores. La prevalencia de hipertrigliceridemia e hipercolesterolemia es superior al 50%, mientras que la de diabetes es inferior al 5% al cabo de un año. La prevalencia de la redistribución de la grasa corporal (también denominada lipodistrofia) resulta desconocida porque el diagnóstico de esta entidad se ha basado en definiciones clínicas subjetivas. Las estimaciones de prevalencia varían mucho dependiendo de la definición de lipodistrofia, el diseño del estudio, el área geográfica, y el tiempo transcurrido desde el inicio del tratamiento con IPs. De este modo, la tasas de prevalencia de lipodistrofia que se han comunicado oscilan entre 2-84% después de 3-18 meses de tratamiento. La prevalencia de la lipodistrofia moderada o grave se ha cifrado en alrededor de un 20% al cabo de 2 años de tratamiento. En el único estudio prospectivo realizado hasta ahora con una cohorte amplia de pacientes previamente no tratados y que comenzaron tratamiento antirretroviral potente que incluía inhibidores de proteasa, la incidencia de lipodistrofia moderada o grave fue de 17% al cabo de una mediana de 18 meses de tratamiento. Aunque los inhibidores de la proteasa han sido implicados en la patogenia del síndrome de lipodistrofia, no se ha probado de forma definitiva una relación causal.
Por un lado, no todos los pacientes tratados con inhibidores de la proteasa durante un determinado tiempo desarrollan lipodistrofia. Por otro lado, se han descrito casos de lipodistrofia en pacientes que nunca habían recibido inhibidores de la proteasa. Por ello, independientemente del papel que puedan tener los inhibidores de la proteasa, otros factores dependientes del tratamiento antirretroviral, de la evolución de la infección por VIH, o de la propia persona deben desempeñar algún papel en la patogenia del síndrome de lipodistrofia (Tabla 1). Las consecuencias La hiperlipemia y la resistencia a la insulina son factores de riesgo cardiovascular bien reconocidos en la población general, aunque algunos estudios poblacionales no corroboran ese riesgo en las personas seropositivas después de más de 2,5 años de tratamiento con IPs. Por otro lado, la lipodistrofia es una modificación no deseada de la fisonomía, que puede tener graves repercusiones psicológicas para los pacientes que la sufren. La calidad de vida y la adherencia al tratamiento antirretroviral pueden verse seriamente comprometidas ante la aparición de lipodistrofia. Independientemente del tratamiento que se considere más adecuado para tratar el síndrome de lipodistrofia, se debería contemplar en todo paciente la posibilidad de ofrecer un apoyo psicológico adecuado.

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Categoría: Medicamentos.




One Response to “Efectos secundarios de familia de los fármacos antirretrovirales”

  1. leonel enrike Dice:

    Tengo 57 años de edad y mantengo tratamiento antirretroviral desde hace 11 años. Noto que mi rostro en más delgado y consultando me informan que la edad y el tratamiento lo producen. Quisiera más iformación al respecto.


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