Las células de la sangre de cordón de menor nivel de compatibilidad también son útiles para trasplante


Donar el cordón umbilical sirve, hoy en día, para realizar trasplantes que curan enfermedades hematológicas graves, como la leucemia o los linfomas. Hasta ahora, en su mayoría, se han utilizado para trasplantes de donantes no emparentados, pocas veces para uso interfamiliar (de un hermano a otro) y de manera excepcional de forma autóloga (para el propio donante). Almacenarlos en un banco privado garantiza esa utilización interfamiliar, un aspecto interesante de la investigación que se lleva a cabo sobre sus nuevos usos para el tratamiento de otras enfermedades, explica Rafael Cabrera, director médico del Banco de Sangre de Cordón Umbilical IVIDA, de la Fundación IVI, y jefe del Servicio de Hematología del Hospital Puerta de Hierro, de Majadahonda (Madrid).

¿Por qué este interés de preservar el cordón umbilical?

El interés actual de recoger la sangre umbilical responde a la posibilidad de realizar un trasplante, conocido popularmente como trasplante de médula ósea. En este caso, al no ser células de médula ósea, se denomina trasplante hematopoyético y éstas servirían si hubiera un hermano con una enfermedad hematológica, como la leucemia o un linfoma. La sangre, cuando se utiliza para un hermano, supera el 25% de posibilidades de ser compatible.

¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes de esta técnica?

La principal ventaja es que no es necesario que haya una histocompatibilidad estricta del 100%. Las células de la sangre de cordón de menor nivel de histocompatibilidad también se pueden utilizar para un trasplante. El principal inconveniente es que el cordón tiene un volumen pequeño, de 100 a 120 ml, y, por lo tanto, se obtiene una cantidad de células limitada. Para un niño de 30 y 40 kilos son suficientes para hacer un trasplante, pero para un adulto, sobre todo si tiene un peso importante, la cantidad puede no ser suficiente. Se deben guardar por si un hermano padeciera una leucemia o un linfoma, que son enfermedades graves, en las que es necesario un trasplante hematopoyético y, en esas condiciones, las células del cordón umbilical son adecuadas.

Ha habido cierta polémica acerca de la conveniencia de almacenarlas en bancos públicos o privados. ¿Qué diferencias hay entre ellos?

“El interés de recoger la sangre de cordón umbilical responde a la posibilidad de realizar un trasplante hematopoyético”
Los bancos privados y los públicos son instituciones que deben ser complementarias. Según la legislación española, si se hace una donación, ésta queda almacenada en un banco público y se pone a disposición universal. Ante cualquier enfermedad, se dispone de esas células que no son propiedad de nadie, ni del donante, la legislación lo prohíbe. Todo cordón almacenado tiene que estar a disposición del Registro Español de Donantes de Médula Ósea (REDMO) y de cualquier paciente que lo necesite. Para poder hacer un uso interfamiliar, se deben almacenar en un banco privado.

¿Ese uso intrafamiliar sería para el propio paciente o siempre para un hermano?

Prácticamente siempre sería para otro miembro de la familia (un hermano del donante) y, de manera excepcional, para uso autólogo (el mismo donante). Las últimas cifras disponibles señalan que, en todo el mundo, se han utilizado alrededor de 25.000 unidades para trasplantes entre individuos no familiares, 500 para donantes interfamiliares y solo entre 3 y 5 casos para uso autólogo. Las donaciones a un banco privado se hacen para uso familiar, para conservarlas de forma eventual, por si algún hermano del donante padeciera leucemia o una enfermedad similar, mientras que el uso autólogo para trasplantes es raro.

¿En qué otras enfermedades se plantea utilizarlo?

“La sangre de cordón tiene la ventaja de que se recoge sin riesgo para el donante”
Éste es un punto en el que hay que ir con sumo cuidado para no dar esperanzas a personas que padecen ciertas enfermedades, como parálisis cerebral, diabetes u otras neurológicas. La idea sería preservar la propia sangre de cordón de un niño nacido con parálisis y, más tarde, a este mismo paciente, administrársela por vía intravenosa. También hay estudios que muestran resultados alentadores en niños diabéticos. Pero hay que ser cautos. Los ensayos sobre estas enfermedades se hallan en fases incipientes, aunque sus resultados son esperanzadores y alientan a realizar otro tipo de estudios.

Una vez que una madre da a luz, ¿en qué consiste el proceso de recogida y criopreservación de la sangre umbilical?

Se recoge nada más nacer el niño, lo más inmediato posible. Se corta el cordón y se extrae de la vena umbilical. El volumen final es de 100 ml, que se recoge en bolsas especiales. Al mismo tiempo, se toma una muestra materna que se analiza para descartar varias infecciones. Después, la sangre se envía en condiciones adecuadas de temperatura al laboratorio donde se va a manipular, en un plazo que debe ser el menor posible, sobre unas 24 horas, aunque podría criopreservarse hasta 48 horas, que es el máximo plazo que se le asigna a este procedimiento para una correcta manipulación.

¿Qué sucede después?

“Los estudios sobre la idoneidad del trasplante de células del cordón para otras enfermedades están en fases incipientes, aunque los resultados son esperanzadores”
La sangre se introduce en un congelador especial, que la congela de forma paulatina, hasta que se mezcle con una sustancia crioprotectora. El congelador es programable y la temperatura desciende, de manera adecuada, para que las células no se rompan con el frío, hasta una temperatura de -196ºC. Cuando se alcanza, la sangre criopreservada se introduce en unos tanques de almacenamiento de nitrógeno líquido, que está a esta temperatura de -196ºC.

En estas condiciones, ¿cuánto tiempo puede preservarse?

Puede estar por un periodo de hasta 24 años. Es probable que éste no sea el límite, aunque aún no tenemos estudios que hayan demostrado que las células mantienen su viabilidad por encima de ese tiempo. En la Fundación IVI es de 20 años.

¿Qué aspectos diferencian al banco de sangre de cordón IVIDA frente a otros?

“La sangre proveniente del cordón umbilical puede preservarse con garantías hasta 24 años”
Al estar situado en Madrid, permite que desde el parto hasta la criopreservación transcurra menos tiempo que en el caso de otros bancos situados en otras localizaciones. Se reciben unidades desde casi todas partes de España.

¿Se guardan todas las unidades que se reciben?

No, y éste es otro de los aspectos diferenciadores de IVIDA. Las unidades se analizan con las analíticas necesarias para descartar todas las enfermedades y no las ingresamos todas, sino las que cumplen suficientes condiciones para abordar un trasplante. Por eso, se criopreservan solo las unidades con 400 millones de células nucleadas. Cuando se sitúan entre 250 y 400 millones, se advierte de la posibilidad de no eficacia y la familia decide. Por debajo de 250 millones, no se guardan. Ésta es otra diferencia respecto a otros bancos: la selección de las unidades en función del número de células.

EL FUTURO DE LA SANGRE DE CORDÓN UMBILICAL
Años atrás, el trasplante hematopoyético se efectuaba a partir de células de la médula ósea. Sin embargo, desde que se da la posibilidad de recoger y almacenar sangre de cordón umbilical, en España ha aumentado el número de trasplantes a partir de ésta. “Cuando el donante es no emparentado, los bancos públicos son una buena fuente de obtención de células adecuadas”, según Rafael Cabrera, quien augura un aumento de esta elección. Las posibilidades de supervivencia tras estos trasplantes son similares a las realizadas en el entorno familiar. Además, esta sangre tiene la ventaja de que “se recoge sin riesgo para el donante, si bien de otra manera se tiraría a la basura”, señala Cabrera.

A las familias, este experto recuerda que “los bancos privados son un complemento de los bancos públicos en los casos en que la familia tenga una inquietud respecto a la posibilidad de que sus hijos contraigan una enfermedad hematológica, ya que la mejor fuente celular que se puede ofrecer es la sangre de cordón de un hermano histocompatible”. A las familias que les preocupa esta cuestión, les aconseja que la guarden para usos intrafamiliares.

Sobre el futuro uso para tratar otras enfermedades, este experto insiste en que si bien los estudios son esperanzadores, también son incipientes. No obstante, el hecho de que “estén en marcha supone una ventaja para el niño que nazca con parálisis cerebral ya que, en pocos años, puede que haya avances significativos en lo que hoy son embriones”, apunta Cabrera.

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Categoría: Exámenes y Equipo Médico.




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