Más años, más Alzheimer


Se prevé que en 2050 se triplique la incidencia de afectados por la enfermedad de Alzheimer

El año 2011 está llamado a ser el año de la investigación en Alzheimer. Las fundaciones Pasqual Maragall y Reina Sofía han impulsado “Alzheimer Internacional 2011”, con objeto de concienciar sobre la importancia de la investigación científica en el ámbito de ésta y otras enfermedades neurodegenerativas. Los expertos vaticinan que dentro de 40 años, un 35% de la población será mayor de 60 años y la incidencia de la enfermedad podría triplicarse. El impacto que ello tendrá en la sanidad pública y en la economía es innegable, por lo que la investigación no puede detenerse.

En la actualidad, el número de afectados por enfermedad de Alzheimer en España ronda entre 650.000 y 800.000. Esta cifra tan elevada podría triplicarse en 2050, según datos de la Fundación Alzheimer España. Para entonces, nuestro país será el segundo más envejecido del mundo tras Japón. Se sabe que el 90% de los casos se diagnostica en personas de más de 65 años, por lo que parece indudable el aumento imparable de su incidencia, que incluso podría duplicarse si se le suman los casos no diagnosticados.

Según la Alzheimer Society británica, la demencia es más costosa en términos económicos que las enfermedades cardiovasculares, el ictus y el cáncer juntos. En unos años, ese escenario se dibuja peor ya que se prevé que el Alzheimer afecte de forma considerable a los sistemas nacionales de salud de los países europeos. La iniciativa “Alzheimer Internacional 2011” nace con el propósito de poner de manifiesto esta evidencia y trabajar para minimizar sus efectos.

Contribuirá, además, a situar a España entre los países líderes en investigación científica internacional en este campo. El año culminará con la celebración de un congreso científico de ámbito internacional, que reunirá a los principales especialistas, expertos y científicos de todo el mundo. A la vez, el proyecto está destinado a promover campañas de concienciación ciudadana y de aproximación de la ciencia y la investigación a la sociedad.

Últimos hallazgos
El diagnóstico temprano permite a los pacientes, además, ser conscientes de su enfermedad, lo que facilita la toma de decisiones en un futuro
Dadas estas previsiones, el Alzheimer se investiga con intensidad. Los estudios se dirigen a tratar de detectar conexiones entre la enfermedad y los hábitos de vida o posibles antecedentes genéticos. También se llevan a cabo ensayos con personas mayores saludables y con pacientes en diversas etapas de Alzheimer para estudiar su evolución y tratar de mejorar los tratamientos, o trabajos que intentan descubrir el porqué del mal funcionamiento celular que lleva a la proteína beta-amiloide a provocar los estragos que conducen a su desarrollo.

Con todo, si bien la enfermedad aún no tiene cura ni es reversible, se han mejorado las pruebas de diagnóstico y el manejo de la patología, junto con más y mejores medicamentos. Con el descubrimiento de algunos genes claves, los investigadores se han acercado un poco más al conocimiento de las causas de la enfermedad. Esta mejor comprensión ha ayudado a optimizar el apoyo a las familias y a las personas cuidadoras.

Hasta el momento, se conocen tres genes principales del Alzheimer de desarrollo temprano y uno de los principales genes del factor de riesgo de la enfermedad tardía, el gen de la apolipoproteína E (ApoE), aunque se sospecha de muchos más que aún no se han confirmado. También hay otras líneas de investigación abiertas: se identifican las vías que favorecen el desarrollo de las placas beta-amiloideas en el cerebro, se ha avanzado mucho en el conocimiento de la proteína tau, particular de la enfermedad, y algunos estudios han relacionado la patología con el daño oxidativo de los radicales libres en las neuronas debido al envejecimiento, inflamación del cerebro o infarto cerebral (que puede empeorar los síntomas).

Futuro incierto
Los expertos no auguran el hallazgo repentino de una “solución mágica” que ayude a prevenir o cure la enfermedad de Alzheimer. Por eso, otros estudios se centran en ayudar a los afectados a mantener el funcionamiento mental, desacelerar el progreso, retardar su desarrollo y controlar los síntomas. Si bien el tratamiento actual no impide la evolución del deterioro cerebral, éste ha mostrado ser más activo y efectivo si se inicia en una fase precoz de la enfermedad. El diagnóstico temprano permite a los pacientes, además, ser conscientes de ésta, lo que facilita la toma de decisiones en un futuro.

En uno de los estudios más recientes, publicado a finales de 2010 en la revista “Science”, investigadores de la Universidad de Washington (EE.UU.) señalan que las personas con Alzheimer, en lugar de producir demasiada cantidad de la proteína beta-amiloide en el cerebro (tienen entre 100 y 1.000 veces más cantidad de lo normal), podrían tener en realidad problemas para deshacerse de ella. El hallazgo ha revelado también que la enfermedad comienza unos 10 años antes de que las personas muestren signos de alteración. Ese momento sería el idóneo para intentar corregir el desequilibrio y demorar o prevenir la enfermedad, según los investigadores.

Respecto al diagnóstico precoz, también se han registrado avances recientes importantes. Investigadores estadounidenses han descubierto la forma de “predecir” el Alzheimer con la búsqueda de anticuerpos específicos de la enfermedad en análisis sanguíneos (ante una enfermedad, el organismo genera anticuerpos). Este descubrimiento podría conducir al desarrollo de una prueba sanguínea para detectar la patología. Otra novedad descubierta en Reino Unido es una prueba para la detección precoz, consistente en una punción lumbar que se realiza junto con un escáner cerebral, que permite identificar los primeros síntomas de demencia. Otra de las grandes promesas para el año 2011 son los primeros ensayos en humanos de una vacuna terapéutica.

LA IMPORTANCIA DE LOS CUIDADORES
Mientras siguen las investigaciones sobre el Alzheimer, familiares y cuidadores son los verdaderos protagonistas. El 88% son mujeres, de las cuales, un 52% tienen más de 60 años. Y la tarea no es fácil, ni en términos psicológicos ni económicos: asumen los cuidados y el elevado coste de los mismos, que alcanzan los 30.000 euros al año, según la Asociación Nacional de Alzheimer. Un estudio de la Fundación Alzheimer España precisa que el 30% de los ex cuidadores de uno de estos enfermos mantiene el tratamiento con psicofármacos que se les recetó antes del fallecimiento del paciente.

De estos datos se desprende el importante papel que ejercen estas personas, que dedican una media de 125 horas semanales (casi 18 horas al día) al cuidado de su familiar enfermo durante seis años consecutivos. La mayoría de ellos, según el estudio, tienen un peor estado de salud físico y mental que el de la población en general. Entre otros aspectos, los cuidadores se consideran poco preparados para afrontar la pérdida del paciente, por lo que el estudio subraya la necesidad de trabajar para que puedan enfrentarse a un duelo muy específico de esta enfermedad.

Los principales síntomas que muestran los cuidadores son emocionales, como ansiedad, depresión, irritación o manías obsesivas; psicosomáticos, como insomnio, anorexia, taquicardia, dolores generalizados, acidez, mareos, fatiga crónica o alopecia; una mayor facilidad para contraer enfermedades orgánicas; problemas de conducta, como detrimento del autocuidado, aislamiento, pérdida de amistades y de trabajo o abandono del cuidado a otros miembros de la familia. Incluso se puede llegar a lo que se conoce como síndrome “burnout” o desgaste ocupacional, en el que el cuidador se muestra completamente agotado y sin fuerzas para seguir.

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Categoría: Neurología.




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