Adulto Mayor en Chile: “¿El ocaso de un sueño o una pesadilla jamás planificado?”


Con el pasar de los años, curiosamente, aquellos que somos regalones por naturaleza, y hasta a veces mimados, tenemos por costumbre visitar a nuestros abuelos los días domingos, e incluso llamarlos durante la semana, para escuchar aquello que siempre tienen para contarnos, o bien, repetirnos hasta el cansancio sobre sus aventuras en la adolescencia, que no se reflejan en lo absoluto con los parámetros de nuestro comportamiento juvenil actual.
Chile, año 2010, camina hacia la modernidad a pasos agigantados; mientras, por otra parte, el país envejece tan rápido como pasa el tiempo, y los programas de salud apuntan cada vez con más potencia a los cuidados del adulto mayor. Han llegado a ser tan importantes en nuestros tiempos, que hasta tienen un propio servicio nacional, el SENAMA (Servicio Nacional del Adulto Mayor). No obstante, para muchos son considerados un gran aporte en nuestra sociedad, para otros, son simplemente un estorbo.

¿Somos realmente un país solidario con nuestros adultos mayores?. Las opiniones son analizables, dependiendo del punto de vista, y debatibles según quién las emita.
Por desconocida que sea, la brecha social de la “vejez” existe, más aún cuando las condiciones socioeconómicas se sobreponen ante una mejor calidad de vida.  Hablamos de aquellos que no poseen una pensión digna, que son allegados o bien no tienen donde vivir.

Nuestros adultos mayores que pertenecen a los quintiles más bajos y desamparados, sólo se acogen a la solidaridad de fundaciones como “Las Rosas” o los múltiples hogares de la Fundación San Vicente de Paul, en distintas regiones de Chile y comunas de Santiago.

Dorothea Orem, propone el “autocuidado universal”. He aquí una gran reflexión,
¿Realmente nos enseñan a aplicar dicho autocuidado, cuándo somos más avanzados en edad?

¿Será que la labor de la profesional de enfermería persigue objetivos básicos como contribuir a una vejez digna, tranquila y autosuficiente en nuestros pacientes?
Preguntas y cuestionamientos que sin duda alguna, recaen en la labor de la enfermera, su vocación, su entrega y pasión por una profesión de tanto amor a la mejora del prójimo. La gran misión que ésta profesional tiene, en la etapa de la vida que marca el término lento del denominado “ciclo vital” por Maslow, es hacerlos sentir, en el fin de su pasar por la tierra como seres dignos, como los seres biopsicosociales que son, y no como la molestia y el dolor de cabeza que muchas veces les hacen sentir.

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Categoría: Tercera Edad.




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