Apego durante el parto


Habitualmente la madre siente una gran necesidad de ver y tocar a su hijo recién nacido. En un parto normal o en una cesárea con anestesia de conducción no hay razón para impedir que lo haga. La madre hace un cotejo de la imagen de su hijo “imaginario” con su hijo real, reconoce sus rasgos físicos, intenta reconocer los códigos de comunicación de sus gestos y movimientos, y aparece en ella un profundo sentimiento maternal de afecto y necesidad de protección, base del sentimiento de vínculo o apego.
El niño al nacer respira y siente frío por primera vez, recibe luz intensa, siente ruidos y que lo tocan. En este momento de tensión, al contacto con su madre se calma, siente el calor del cuerpo, y reconoce el olor y la voz. El niño está dotado de habilidades sensoriales y neuromotoras que le permiten identificarse con su madre, buscar sus ojos, reconocer su olor, manifestarle sus necesidades y esperar de ella una respuesta congruente para satisfacerlas. Con sus padres se siente acogido y protegido, e inicia con ellos un dialogo de de gestos, sensaciones, emociones y sentimientos.
Los niños que tienen la oportunidad de vivir plenamente el apego al nacer, se adaptan mejor, tienen menos problemas en los primeros días (como regulación de temperatura, hipoglicemia, ictericia, etc.), y una mejor lactancia, que se inicia más precozmente y es más prolongada. En los meses siguientes tendrán menos enfermedades, y un desarrollo sicomotor mejor. En lo sicológico desarrolla una autoestima positiva, identidad integrada, mejor rendimiento educacional, mayor empatía, capacidad para enfrentar el estrés y un adecuado desarrollo social.
En la madre produce una íntima satisfacción en su rol de mujer, fortalece su autoestima y le da más seguridad en sí misma. Madres y padres que tienen la oportunidad de compartir este momento con sus hijos les brindarán mejores cuidados. El contacto de piel a piel y el primer contacto visual de madre-hijo son de extraordinaria importancia para el “apego”, el reconocimiento mutuo, el intercambio afectivo-emocional y para el éxito de la lactancia. El equipo de salud debe procurar que la madre permanezca en íntimo contacto con su hijo, ojalá piel a piel, durante las primeras horas postparto, ayudarla prudentemente a que reconozca sus habilidades y evitar las interferencias en esta relación.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Fertilidad y Embarazo.




Deja un comentario