Balón intragástrico en el tratamiento de la obesidad


El balón intragástrico es un método no invasivo (no es una intervención quirúrgica) y transitorio para perder peso en obesidades moderadas (obesidades con un índice de masa corporal, o IMC, alrededor de 27 a 30).
En general, no se usa en obesidades mórbidas importantes, ya que estas requieren una reducción de peso mayor y mantenida que la que se puede conseguir con el balón, ya que al retirar este, se puede recuperar el peso.
Por tanto, es una solución transitoria que ayuda hasta que el paciente retome unos hábitos dietéticos correctos.
Tiene la ventaja de no ser una intervención quirúrgica, por lo que una vez ha retirado no dejará ninguna secuela en el paciente.
El método consiste en introducir por una endoscopia (tubo flexible que se introduce por la boca hasta el estómago, permitiendo transportar el balón en su extremo) un dispositivo similar a un balón hasta el estómago y se rellena de una solución salina y se sella para impedir que el líquido escape. Al aumentar de volumen queda colocado dentro del estómago, sin fijación a este, pero sin poder progresar hacia él intestino.
Esta técnica se realiza con sedación, para que el paciente tolere mejor la prueba, y el paciente puede volver a casa en unas horas, ya que la colocación no produce más que unas náuseas transitorias.
Su presencia dentro del estómago produce una sensación de saciedad, lo que favorece que el paciente ingiera menos cantidad de comida, y se aprovecha para reeducarle en sus hábitos alimentarios, e iniciar un programa de ejercicio físico complementario. Es fundamental el seguimiento estrecho por parte del especialista en nutrición que es quien liderará esta reeducación.
Durante las primeras semanas se toma una dieta líquida y/o blanda hasta que se tolere la presencia del balón, y se pueda llevar ya una dieta normal.
Pueden perderse alrededor de 1 kg a la semana (unos 30 kg durante todo el tratamiento), y posteriormente se debe seguir con la dieta instaurada para seguir adelgazando, o mantener el peso alcanzado. Una vez el paciente ha perdido peso y se ha reeducado en sus hábitos alimentarios, se procede a realizar otra endoscopia y retirarlo.
De una forma general, son necesarios unos seis meses para conseguir una pérdida de peso apreciable, y que sea la que motive al paciente para continuar con una dieta y evitar así volver a engordar.
Además el balón no puede permanecer mucho más tiempo en el estomago porque se puede degradar por la acción de los ácidos que segrega el estómago para la digestión.
Otros posibles complicaciones, afortunadamente poco frecuentes, son que el balón pierda líquido y se deshinche, pudiendo entonces migrar hacia el intestino y producir una obstrucción intestinal, e incluso una perforación del mismo. Para detectar este problema, el líquido que rellena el balón es de color azul, lo que hace que tiña las heces y la orina del paciente alertando del problema.
Hay personas con ciertas enfermedades que no pueden utilizar este balón, como son las que tienen una hernia de hiato grande, úlcera gástrica o duodenal, las que deben tomar tratamientos que favorecen el sangrado gástrico (antiagregantes, anticoagulantes.), y en general, aquellos que presenten trastornos del comportamiento que impidan el asumir una reeducación correcta de la dieta.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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