Consumo de Alcohol durante la lactancia


El consumo de alcohol durante el embarazo es de alto riesgo, ya que los efectos fetales son graves. El acetaldehído, metabolito tóxico pasa rápidamente por la placenta y el umbral de riesgo es muy variable y continuo, por lo que el consumo seguro prácticamente no existe.
Durante la lactancia, el acetaldehído no pasa a la leche, pero los niveles de alcohol son similares a los plasmáticos en la madre. Por lo cual, amamantar dos y media hora de consumido una bebida alcohólica (17 gramos de alcohol que corresponde a 360 ml de cerveza, 150 ml de vino o 45 ml de licor) no producirá efecto alguno en el lactante, pero si puede afectar la fisiología de la lactancia.
El consumo de alcohol inhibe la liberación de oxitocina y estimula la liberación de prolactina en la mamada siguiente. Esto produce que la ingesta real del niño es un 20% menor que lo habitual, pero la madre siente sus pechos más llenos. Esta sensación es lo que probablemente ha llevado a considerar ciertas bebidas alcohólicas como galactogogos, creencia que se ha dado en diferentes culturas y diferentes épocas. La reducción del vaciamiento puede ir determinando disminución de la lactancia con el consumo habitual.
En el caso de consumo ocasional se recomienda suspender la lactancia 2 ½ horas por cada 17 gramos de alcohol consumidos. En el caso de una adicción alcohólica, el lactante puede requerir una medida de protección por el riesgo que determina la conducta materna, además del potencial riesgo de intoxicación. Otros efectos del consumo de alcohol son la disminución de la duración del sueño total en el niño y un menor grado de desarrollo al año, en lo cual no puede descartarse un efecto prenatal.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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