Contacto de piel a piel, glicemia, regulación térmica después del parto


Es frecuente la variación en los niveles de glicemia en el neonato durante las primeras 24 horas de vida. En las 12 últimas semanas del embarazo, el feto acumula glucosa en el hígado en forma de glucógeno. Este será utilizado para las necesidades energéticas del niño en las primeras 12 horas postparto. Los procesos metabólicos requeridos para mantener la temperatura corporal son los que consumen la mayor cantidad de esa energía. Cuando el niño no permanece en contacto piel a piel con su madre, la regulación de su temperatura se hace difícil, el consumo de energía es superior a la reserva y se produce una discreta hipoglicemia.
La hipoglicemia neonatal produce una desorganización neuromotora en el niño, manifestada clínicamente con temblores y movimientos de extensión de brazos y manos, una ligera dificultad para alimentarse y un llanto constante, actitudes que obviamente dificultan el inicio de la lactancia. Mientras el niño no regule su temperatura, el ideal es que permanezca siempre en contacto íntimo con su madre, ya que ella misma tiene variaciones térmicas para transmitir calor a su hijo. Se ha registrado aumento de alrededor de 1 grado de temperatura en una zona específica del tórax y abdomen de la madre, que comprende un óvalo extendido desde los dos pechos hasta la región umbilical.
El contacto piel a piel con su madre y el calostro son suficientes para regular la temperatura en un niño recién nacido de término sano, sin necesidad de desgaste metabólico del glucógeno de reserva. Los niveles de glicemia en los niños que reciben pecho desde el nacimiento y permanecen con sus madres pueden ser hasta 10mgs % más altos.
Ritmos basales El contacto piel a piel de madre e hijo no sólo interviene en la regulación de la temperatura corporal, sino que además ayuda a organizar el ritmo cardíaco y respiratorio del niño, evitando la bradicardia y los episodios de apnea.
Por otra parte, las primeras mamadas del niño constituyen el estímulo fisiológico apropiado para organizar armónicamente los patrones funcionales de respiración- succión-deglución.
Dificultades Numerosas situaciones pueden interferir este momento. Las drogas como tranquilizantes, barbitúricos, petidina, derivados de la morfina, o anestésicos administrados durante el trabajo de parto, interfieren con el estado de alerta del niño y con sus habilidades instintivas para buscar el pecho, por lo que se debe minimizar su uso.
En los nacimientos nacidos por cesárea, las madres están menos preparadas fisiológicamente para vivir el postparto (al igual que en las inducciones), y tienen menos posibilidades de atender al recién nacido. El niño puede tener más problemas de adaptación y la lactancia retardarse. Siempre se puede y debe procurarse el encuentro madre-hijo. En las cesáreas se pueden colocar en contacto piel a piel, ayudar liberando las manos de la madre, e iniciar la lactancia lo antes posible En los partos o nacimientos con dificultades, el apego debe posponerse si el niño o la madre requieren atención especial. La información adecuada de lo que está sucediendo, y el regreso a la normalidad lo antes posible, pueden minimizar las perdidas.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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