Contacto piel a piel, apego y lactancia


El cambio de estado confiere a la madre, al recién nacido y al padre el máximo de sensibilidad para que se activen las conductas de vinculación inscritas en el programa genético de los mamíferos. El contacto piel a piel inmediato, cuando el recién nacido emerge a la vida extrauterina es el activador de excelencia de las bases moleculares de los genes Fos B (Early Interactive Genes) responsable de la puesta en marcha de las conductas de maternaje.

Existe una conexión interesante entre el imprinting olfativo, el contacto piel a piel y el éxito de la lactancia. El contacto piel a piel estimula la secreción de glándulas mamarias y sudoríparas activando la impronta olfativa de la díada madre-bebé. El bebé cuyo olfato se ha desarrollado in útero, reconoce el olor de la leche de la madre tempranamente y la madre que tiene la oportunidad de vivenciar el contacto piel a piel reconoce a su bebé por el olor. El olfato de la madre aumenta su sensibilidad en el período perinatal gracias al aumento de las células del bulbo olfatorio, y tiene su auge en el puerperio inmediato, para comenzar a declinar a partir de la segunda semana de vida. El bebé recién nacido pocas veces va a succionar, y lo más importante en este primer encuentro es el contacto sensorial.

Contacto piel a piel, apego y lactancia  Fertilidad y Embarazo

Nexos más allá de los visual

En una experiencia que es clásica, Kaitz reporta en el año 1992 como madres con los ojos vendados son capaces de reconocer a sus hijos por el olor cuando han gozado de contacto temprano piel a piel. En el caso en que no hubo contacto piel a piel temprano no hay ese reconocimiento olfativo. Para favorecer este reconocimiento olfativo reciproco es deseable que madres y bebé eviten el uso de perfumes y colonias.

El contacto piel a piel posibilita el reconocimiento a través de todos los sentidos conectando íntimamente tacto, olores, sonidos y miradas que impulsan la circulación de afectos. El contacto corporal es fundamental para fomentar buenos apegos y lactancia. Además de activar las conductas de vinculación, facilita la lactancia aumentando la prolactina y la ocitocina que son las hormonas responsables de la producción y secreción láctea, libera endorfinas, hormonas de la familia de los opiáceos dando sentimientos placenteros y disminuyendo el dolor y el estrés.

Por el contrario, la separación neonatal se correlaciona significativamente con disminución de la lactancia y con trastornos de vinculación El bebé sin ser una “tabula rasa”, transita por un período altamente sensible a las experiencias sensoriales y afectivas. Las “vivencias” que esas experiencias despierten en él, constituyen el “material” con que construirá sus relaciones interpersonales, y la tipología que finalmente ellas adquieran, dependerá en gran medida de esos eventos primarios.

Así, las interacciones tempranas van configurando la experiencia subjetiva de la relación interpersonal del bebé y la representación cerebral correspondiente a dicha experiencia. Todas las sensorialidades visual-táctil-auditiva-olfativa se van inscribiendo e integrándose en el cerebro del bebé, para reconocer la figura de apego y se van inscribiendo en el cerebro de la madre para reconocer a su hijo(a).

No es casual que la distancia focal del recién nacido corresponda a la distancia ojo a ojo que permite el encuentro visual con la madre mientras lo amamanta cobijándolo en sus brazos. En situaciones clínicas que no permitan el contacto piel a piel es imprescindibles activar el apego materno con los otros canales sensoriales, tales como la información acerca del recién nacido y la descripción del bebé. El rol del padre en la transmisión de información es fundamental.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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