Contacto piel a piel y prevención de trastornos del apego


Otra dimensión de las experiencias que constituyen la evidencia de la alta sensibilidad del cambio de estado y la fuerza del contacto piel a piel es la experiencia de O’ Cooner. Este autor realiza un seguimiento de niños desde su nacimiento, y evalúa las situaciones de maltrato que sufrieron como expresión de trastornos del apego. En el grupo de niños que tuvo contacto temprano hubo dos niños maltratados y en el grupo control hubo diez. Esta experiencia es estadísticamente significativa. Los autores de esta investigación tomaron como maltrato a conductas de negligencia, abandono y maltrato físico.
Prácticas de atención
Frente a la institucionalización del proceso de nacimiento les corresponde a los profesionales de salud posibilitar las condiciones de activación de las conductas de vinculación y orientar procesos de vinculación que tengan más probabilidad de consolidarse en apegos seguros. Para ello se requieren normas de atención, conductas y actitudes profesionales que las promuevan. El cambio de estado fisiológico, psicológico y social permeabiliza al máximo los límites entre lo psíquico y lo ambiental aumentando la penetrabilidad de los mensajes que se inscriben en el registro somático y simbólico dejando huellas indelebles en la relación madre-hijo.
Gestos y palabras de los profesionales se inscriben en la identidad materna y en la representación del hijo contribuyendo a orientar relaciones seguras o inseguras hacia los hijos. Mensajes como bebé débil, flaco, flojo porque no succiona o madre que no sabe cuidar, alimentar, calmar, etc., pueden contribuir a generar relaciones disfuncionales así como gratificaciones verbales positivas, las orientan funcionalmente

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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