Continúa la amenaza de la anorexia


Laura Estévez luchaba contra un “monstruo” que lentamente le estaba robando la vida. Era un sufrimiento constante que parecía no tener fin. Ella estaba enferma de anorexia y lo peor de todo era que no lo sabía.
“Sufrí este flagelo hace veinte años, cuando la enfermedad aún no era conocida en mi país. Me trataron todo: gastritis, tiroides, hernias y otros aspectos, pero nunca dieron con el verdadero problema. En mi interior sabía que era algo raro y que estaba acabando con mi vida”, cuenta.
Y es que la anorexia es un grave trastorno de la conducta alimenticia que afecta, según especialistas, a un alto número de mujeres, la mayoría de ellas adolescentes o modelos. Aunque en los hombres, muchas veces, el problema se torna silencioso. La persona que padece esta enfermedad sufre una alteración de la percepción del peso o la silueta y le otorga una importancia exagerada a estos elementos, produciendo una incapacidad para comprender y asumir el peligro que trae el bajo peso corporal”.
Este tipo de alteración, en la mayoría de los casos, se induce por presión social. Ahí es donde una imagen ideal de mujer o de niña obliga a vestirse, pensar y actuar de cierta forma, para lograr la aceptación al grupo de referencia. La angustia de la niña por lograr parecerse a ese modelo la lleva a tomar decisiones inadecuadas que van en claro detrimento de su salud física y consecuentemente de su salud emocional.
Algo similar le ocurrió a la comunicadora social Johana Ortiz. Ella recuerda que a los 18 ó 19 años de edad, cuando estaba en la universidad, se fijaba mucho en el prototipo de mujer delgada “con el súper cuerpo”. “Cuando estamos jóvenes los medios y nuestros entornos nos dicen cómo debemos vernos y tendemos a aceptar esa falsa realidad. A mi me pasó con un novio que me decía que estaba gorda y me bajaba la autoestima,” cuenta Ortiz. Sin embargo, dice que aprendió la lección y que lo más importante es valorarse y hacer que la valoren.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Psicología y Psiquiatría.




Deja un comentario