Cuando se nos desgastan las articulaciones


Aunque la artrosis afecta mayoritariamente a personas alrededor de los 70 años, lo cierto es que son muchas las que comienzan los síntomas del desgaste y la degeneración a edades más tempranas. Alrededor de un tercio de los adultos presenta cambios artrósicos como mínimo en una localización de su anatomía. Esta cifra convierte a la artrosis en la patología articular más común. La artrosis es una enfermedad que lesiona el cartílago articular y origina dolor, rigidez e incapacidad funcional. Habitualmente se localiza en la columna cervical y lumbar, algunas articulaciones del hombro y de los dedos de las manos, la articulación de la raíz del pulgar, la cadera, la rodilla y la articulación del comienzo del dedo gordo del pie.
Los reumatismos más frecuentes son la artrosis (enfermedad que degenera prematuramente las articulaciones), el lumbago y la ciática (causadas por diversos problemas de columna), la osteoporosis (o descalcificación ósea) y la fibromialgia (dolor muscular generalizado). La artrosis (enfermedad degenerativa de las articulaciones) es un trastorno crónico de las articulaciones caracterizado por la degeneración del cartílago y del hueso adyacente, que puede causar dolor articulatorio y rigidez. A la artrosis popularmente se le conoce como desgaste, y entre ellas el desgaste de rodilla y el de cadera son las más frecuentes. Hay que diferenciarla bien del desgaste de huesos, conocido como osteoporosis, que es una pérdida de calcio a nivel general de todo el esqueleto.En España, la artrosis afecta al 10% de la población general, representando casi la cuarta parte del total de pacientes atendidos en las consultas de los reumatólogos. La frecuencia con que afecta a las personas aumenta con la edad (sobre todo a partir de los 40-50 años). Hoy por hoy la enfermedad reumática más prevalente. Esta patología afecta a entre el 25% y el 30% de los españoles mayores de 60 años.
No conocemos, de forma definitiva, la causa de la artrosis. Las investigaciones realizadas hasta la fecha sugieren que existen determinados factores que aumentan el riesgo de padecer esta enfermedad; la obesidad, determinadas ocupaciones y actividades laborales, la herencia y la raza, y el excesivo ejercicio físico se cuentan entre ellas.
El exceso de peso corporal incrementa el riesgo de artrosis en la rodilla. También hay personas que desarrollan artrosis en otros lugares por un uso excesivo o inadecuado de las articulaciones correspondientes. Es conocido, efectivamente, el riesgo incrementado de padecer artrosis de rodilla que presentan los futbolistas por haber recibido golpes y lesiones repetidas en la misma. En algunas familias es más frecuente que aparezca la artrosis por transmitir en sus genes alteraciones en la producción de proteínas (colágeno) muy importantes para la fabricación de un cartílago articular normal. Algunas mujeres con predisposición hereditaria pueden desarrollar artrosis en los dedos de las manos. De hecho, la artrosis de las manos y las rodillas es más frecuente en mujeres (¡Qué le vamos a hacer!).
La artrosis de rodilla está producida muchas más veces de lo que nos creemos por una estática defectuosa causada por cruzar las piernas. Estas posiciones sobrecargan la zona interna o externa de la articulación de la rodilla respectivamente. Posiblemente el exceso de hormonas femeninas en la mujer tiene un papel en la artrosis. Las personas afectadas de artrosis de rodilla harán bien en balancear las piernas al menos durante media hora al día, dejándolas a peso muerto sentándose en una mesa. La bicicleta estática sin freno, totalmente ligera en su movimiento y bien engrasada, puede ser de mucha ayuda para mantener “en forma” la articulación.
La artrosis no es debida a ciertos tipos de clima pero el frío le perjudica. Ocurre en todo el mundo y a veces los pacientes pueden tener más dolor cuando baja la presión atmosférica o hay más humedad, aunque ello no signifique que la lesión artrósica haya empeorado. Hartmut Fischer, médico antropósofo, comenta que el frío es malo para la persona aquejada de artrosis y recomienda en cambio el calor. Para las personas con problemas de artrosis o de reuma en general, se recomienda evitar el viento frío, la humedad fría o sentarse en suelo frío.
¿Qué síntomas tiene?
Aunque puede no dar síntomas -por ejemplo en la columna es frecuente encontrar signos radiográficos de artrosis sin que el individuo tenga dolor-, el síntoma fundamental de la artrosis es el dolor. Este dolor suele aparecer cuando se exige un esfuerzo a la articulación enferma, bien sea de movimiento o de carga (para las articulaciones de los miembros inferiores y de la columna lumbar) y en general empeora a medida que avanza el día. Más adelante, con el progreso de la enfermedad, el dolor puede aparecer con el reposo o el descanso nocturno.
Esto le puede condicionar un cierto grado de discapacidad funcional. También pueden notarse crujidos con el movimiento de las articulaciones. La artrosis de rodilla o cadera puede causar dificultad para levantarse de una silla, salir de un coche o subir y bajar escaleras. Algunos enfermos con artrosis pueden notar episodios de hinchazón y derrame en las articulaciones, con acumulación de líquido en las mismas. Efectivamente, aunque la membrana sinovial no es un componente de la articulación que enferme de principio en la artrosis, en determinados momentos de la evolución de la enfermedad y en ciertos lugares, puede resultar irritada y originar un cierto grado de inflamación. En estas circunstancias pueden cambiar algo las características del dolor del paciente y su distribución en la jornada diaria.
Los microtraumatismos (traumatismos muy pequeños pero continuos) favorecen la aparición o progresión de la artrosis o desgaste articular. Los futbolistas y los bailarines tienen un mayor riesgo de artrosis en los miembros inferiores, y los mineros y trabajadores con martillos neumáticos de artrosis de codo. Los daños en los ligamentos y las sobrecargas crónicas ocasionadas por los deportes de competición y los problemas de meniscos son factores que ocasionan o favorecen la aparición de artrosis
Tratamiento
Tanto los ejercicios de estiramiento como los de fortalecimiento y de postura resultan adecuados para mantener los cartílagos en buen estado, aumentar la movilidad de una articulación y reforzar los músculos circundantes de manera que puedan amortiguar mejor los impactos. El ejercicio se debe compensar con el reposo de las articulaciones dolorosas; sin embargo, la inmovilización de una articulación tiende más a agravar la artrosis que a mejorarla. Resultan útiles la fisioterapia y el tratamiento con calor local. Para aliviar el dolor de los dedos es recomendable, por ejemplo, calentar cera de parafina mezclada con aceite mineral a una temperatura de 48 a 51 ºC, para luego mojar los dedos, o tomar baños tibios o calientes. Los fármacos son el aspecto menos importante del programa global de tratamiento. Un analgésico como el paracetamol puede ser suficiente. Un antiinflamatorio no esteroideo como la aspirina o el ibuprofeno puede disminuir el dolor y la inflamación. La cirugía puede ser útil cuando el dolor persiste a pesar de los demás tratamientos. Algunas articulaciones, sobre todo la cadera y la rodilla, pueden sustituirse por una artificial (prótesis) que, por lo general, da muy buenos resultados: mejora la movilidad y el funcionamiento en la mayoría de los casos y disminuye el dolor de forma notable. Por tanto, cuando el movimiento se ve limitado, puede considerarse la posibilidad de una prótesis de la articulación.
Alimentación y otros factores influyentes
Tenemos una idea muy falsa de la realidad que acontece en el hueso y la articulación si creemos que son zonas muertas y rígidas. Una mala alimentación con pocas frutas y verduras, y llena de productos refinados, especialmente en hidratos de carbono: (pan, azúcar, dulces) es uno de los factores más importante en este proceso. El exceso de carnes, pescados, fritos, embutidos, derivados lácteos, son factores especialmente importantes también en la artrosis. Se sabe que el exceso de proteínas favorece la pérdida de calcio por la orina, y ya sabemos que este mineral es fundamental para el buen mantenimiento de nuestro sistema óseo.
En las intoxicaciones producidas por el café, alcohol, tabaco, drogas, drogas-medicamento, conservantes y pesticidas de los alimentos… el cuerpo pierde sales minerales en el proceso de neutralización de dichas sustancias tóxicas, los huesos se descalcifican. Estas sustancias favorecen los problemas óseos y en concreto la artrosis. La falta de contacto con la tierra, la naturaleza; la insuficiencia de sol, agua y aire puros favorece en gran manera la falta de energía y la enfermedad, y en el caso que tratamos la artrosis.
El dolor que esta patología nos provoca y la disminución progresiva de la movilidad puede contribuir según sugieren algunas informaciones recientes a que el ánimo de los pacientes se vea afectado, dándose casos de procesos ansioso-depresivos.  Así lo revela un estudio hecho público el pasado mes de oc tubre en el que se indicaba que el 25% de los pacientes con artrosis –tanto de cadera, como de mano o de rodilla- atendidos por los Servicios de Reumatología ambulatoria padece episodios de este tipo una vez que se les ha diagnosticado la enfermedad reumática. este dato fue presentado en el último Congreso Anual de la Sociedad Internacional de Investigación de Artrosis.
¿Cómo nos puede ayudar un osteópata?
La osteopatía es una disciplina que en los últimos años está empezando a difundirse en toda España debido principalmente  a los buenos resultados que aporta en numerosos problemas de salud. Permite movilidad articular para impedir el avance del proceso degenerativo, mejorar el riego sanguíneo en la articulación y tejidos adyacentes (musculatura, ligamentos, fascias) permitiendo una nutrición correcta de los tejidos de la zona y ayudando a la absorción de posibles depósitos de calcio que puedan existir. La osteopatía es una forma de medicina manual muy poco agresiva y ampliamente efectiva (que es lo más importante). Cuando es practicada por terapeutas con la formación adecuada es totalmente segura y no existen riesgos. De hecho en el Reino Unido ya forma parte de la Seguridad Social del país. Todos los que la ejercen han pasado por una formación de 5 años  en los cursos universitarios.
Fuentes: MSD, Sociedad Española de Reumatología.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Traumatología.




Deja un comentario