Disforia del parto


Se conoce también como “postnatal blues” o “maternity blues”. Es un cuadro que se presenta en mayor o menor grado en la mayoría de las mujeres (más del 60%). Se inicia entre el 3º y 4º día post parto y por lo general es un cuadro autolimitado que rara vez dura más de 10 días.

 Los síntomas se presentan con mayor intensidad al final de la primera semana postparto. Los más característicos son: labilidad emocional, llanto fácil sin causa aparente, tristeza, sentimiento de gratitud hacia la propia madre, sentimiento de pérdida, desánimo, fatiga, ansiedad, falta de concentración. Si bien este cuadro no requiere tratamiento, porque se espera que desaparezca dentro de unos días, la madre que lo sufre tiene un profundo sentimiento de infelicidad que debe ser considerado, ya que la no comprensión de la situación puede alterar significativamente las relaciones entre madre e hijo y el resto de la familia. Además, un período disfórico mal manejado, puede ser la base de una depresión posterior.

El equipo de salud debe considerar la labilidad emocional de este período y no desvalorizar los sentimientos de la madre. La ambivalencia emocional es el síntoma más característico del estado de disforia. Muchas veces expresan:” tengo tantas cosas que agradecer y por las que tendría que estar feliz, pero ahora sólo tengo deseos de llorar”. Si ella tiene pena y deseos de llorar, no debe reprimírsela ni hacerla sentirse culpable por ello. Basta con escucharla, hacerle un gesto cariñoso, decirle que esta hipersensibilidad postparto es producida por un proceso hormonal propio de este período, que le sucede en menor o mayor grado a la mayoría de las mujeres, que es un recurso de la naturaleza para que la madre esté más alerta a las necesidades de su hijo, y que en todo caso es una situación muy positiva.

La familia también debe estar enterada de esta situación, ya que es importante respetar los sentimientos de la mujer y no hacer un juicio o una calificación apresurada de la situación. Se debe procurar que la madre descanse y se alimente bien y además, liberarla temporalmente de responsabilidades o decisiones que la agobien. De extraordinaria importancia es facilitar el establecimiento de una buena lactancia, ya que muchas veces basta esto para devolver a la madre la autoestima y la confianza en su capacidad de enfrentar la vida con su hijo.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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