Gripe aviar


La gripe aviar o gripe del pollo, es una enfermedad infecciosa que ataca a las aves. Es ocasionada por cepas A del virus de la gripe y fue identificada por vez primera en Italia hace más de cien años y ahora se conocen 15 subtipos de virus de la gripe aviar que circulan entre las poblaciones de aves.
Esta enfermedad se presenta en todo el mundo y se considera que todas las aves son vulnerables a ella, aunque algunas especies son más resistentes a la infección que otras.
En las aves, la infección causa un amplio espectro de síntomas que van desde leves hasta cuadros altamente contagiosos y rápidamente mortales, lo que da lugar a graves epidemias. Esto último es lo que se conoce como «gripe aviar altamente patógena». Esta variante se caracteriza por su rápida aparición, por la gravedad de los síntomas y por su evolución fulminante, con una mortalidad muy cercana al 100%.
La transmisión a los seres humanos, solamente se produce por contacto directo y reiterado con las aves infectadas o con sus excrementos. El contagio no es fácil y solamente es posible en circunstancias excepcionales (sólo se ha dado en personas expuestas de forma continuada a aves, en granjas o en mercados de animales vivos).
Los programas de control establecidos a nivel mundial por la Organización Mundial de la Salud, han permitido seguir la evolución del brote día a día, con lo que se conoce en qué países podrían producirse contagios y ante ello establecer las medidas preventivas adecuadas.
Es importante que las personas que hayan viajado a regiones de riesgo, como: Camboya, China, Hong Kong, Indonesia, Japón, Corea, Laos, Tailandia y Vietnam entre otros y regresen con algún síntoma, acudan de inmediato a las instituciones de salud y comenten con su médico este antecedente para hacer los estudios y tomar las medidas preventivas pertinentes.
Respecto a su origen, se conocen 15 subtipos de virus de la gripe que infectan a las aves, lo que representa un amplio reservorio de virus gripales, que son potencialmente circulantes, ya que las aves acuáticas migratorias, principalmente los patos salvajes, además de ser un reservorio natural de los virus de la gripe aviar, son también las más resistentes a la infección. Las aves de corral domésticas, en particular los pollos y los pavos, son muy vulnerables a las epidemias de gripe fulminante, por lo que en temporadas de epidemia mueren miles de especies.
Además de ser altamente contagiosos, los virus de la gripe aviar se transmiten fácilmente en los mercados de animales vivos y por medio de los equipos, vehículos, jaulas o ropa contaminada de las personas que manejan a las aves contaminadas.
Investigaciones recientes sobre este virus han demostrado que algunos que aparentemente son de bajo riesgo, pueden mutar y transformarse en virus muy peligrosos, además los virus pueden sobrevivir durante largos periodos en el ambiente, sobre todo a temperaturas bajas, pero aún así, se puede lograr cierto grado de protección estableciendo la medidas implementadas por las autoridades sanitarias.
La cuarentena de las granjas infectadas y el sacrificio de las poblaciones de aves infectadas o potencialmente expuestas son medidas de control habituales para prevenir la propagación a otras granjas y el eventual arraigo del virus en la población de aves de corral de un país.
Lo importante es aplicar las medidas preventivas adecuadas para evitar pandemias y epidemias de larga duración, como la que hubo en México en 1992 comenzó con una baja patogenicidad, es decir con aparente poco peligro, pero evolucionó hacia una forma altamente mortífera y no se pudo controlar hasta 1995.

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Categoría: Glosario Médico.




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