Guía para adelgazar sin sacrificios


Todas sabemos bien que hacer dieta funciona pero también sabemos lo difícil que es seguir una cuando estamos sacrificándonos continuamente. ¿Te imaginas poder comer de todo y perder peso?, aunque parezca un sueño es posible lograrlo y nosotros te enseñamos cómo.

El programa que compartimos contigo más que una dieta podria denominarse “un estilo de vida a la hora de comer”, lo que permitirá que progresivamente nuestro metabolismo se vaya programando y logremos perder peso sin grandes sacrificios.
La lógica de esta dieta se basa en la combinación correcta de ciertos alimentos para su fácil digestión, ya que cuando sucede lo contrario el metabolismo se hace más lento y menos efectivo contribuyendo a la creación de gases y al estreñimiento.
Cuando se consumen alimentos que se digieren rápidamente, el  metabolismo reacciona como debe ser, incluso acelerándose, por lo que se queman las calorías correctamente y con más rapidez.
Por ejemplo, comer proteínas y carbohidratos juntos pone enorme presión en el sistema digestivo, la digestión no solo se demora y se hace más lenta, sino que parte de la comida empieza a fermentarse dentro del estómago, creando gases y una sensación de llenura muy desagradable; además, causa desgaste físico y por ello nos sentiremos mucho más cansadas y decaídas después de una comida de este tipo.

Por su eficacia, la idea de combinar alimentos correctamente es utilizada en muchas dietas, en este caso se el régimen ha sido organizado en dos etapas: una para perder peso y otra para mantener la figura y establecer un estilo de vida fácil de seguir.
Primera etapa: Pérdida peso.

Eliminar un pequeño número de alimentos dañinos que solo contribuyen a hacernos ganar peso sin ofrecer ningún beneficio, como son el azúcar, los alimentos con gran cantidad de almidón como las papas y los carbohidratos que contengan harina blanca, la cafeína y el alcohol.
Separar el resto de los alimentos en cuatro grupos: a) proteínas y  grasas, que incluyen carnes, pollo, pescado, mariscos, huevo, aceite, mantequilla, quesos, crema agria, crema, etc. b) vegetales: cebolla, ajos, espárragos, setas, lechuga, tomate, calabacines, brócoli, etc. excepto zanahorias y remolacha que contienen mucha azúcar. c) carbohidratos que no sean de harina blanca, los que incluyen pasta, pan y cereales además de mostaza, granos o frijoles y productos lácteos sin grasa. d) Frutas, excepto el plátano y la palta.
Aprender a combinar bien estos alimentos.

Segunda etapa: Mantenimiento.
Consiste en agregar de vez en cuando ciertas cosas al Nivel 1, como recompensas moderadas, sin romper demasiado el equilibrio del programa. Compartimos algunos ejemplos útiles:

Usar una pequeña cantidad de grasa con los carbohidratos. Quiere decir comer pasta de harina de trigo y agregarle a la salsa de vegetales una cucharadita de aceite de oliva, una pizca de queso parmesano rallado o hacernos un sándwich de vegetales a la parrilla en pan de centeno y añadirle un poco de mayonesa o ensalada de atún con dos rebanadas de pan de harina de trigo, etc.
Tomar una copa de vino con algunas comidas de vez en cuando.
Añadir una pizca de azúcar o de harina blanca en alguna salsa o aliño.
Comer fresas con cereal o yogur, o añadir mermelada de pura fruta a una tostada de pan de trigo. 5) Comer un par de trozos de chocolate ( que contengan solo 60% de cacao) entre comidas.
De vez en cuando comer un postre, pero evitando los que contengan excesiva azúcar.

Cada persona debe experimentar poco a poco estas “recompensas“. Si notamos en esta etapa que comenzamos a ganar peso y sentirnos cansadas, es hora de volver a la primera etapa y solucionar el problema.
Fuente: Manual Vivir Mejor Año 2010
Imágenes: Your Health Update, Opposing Views, Natural Therapy Pages.
Etiquetas : bajar de peso, dietas, grasa

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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