Indicadores de la interacción materno-neonatal Ocurrencia y calidad de las interacciones físicas, verbales y visuales


Contacto físico: El contacto cariñoso es aquel en donde se observan eventos interactivos en que la madre acaricia, abraza, besa, acuna, sostiene a su hijo de un modo que denota una emoción de ternura y bienestar compartido madre bebé.
Verbalizaciones: Las verbalizaciones cariñosas ocurren cuando la madre tiende a hablarle a su hijo, realiza juegos vocales, le canta, u emite algún tipo de sonido vocal tal como hablarle, cantarle, emitir balbuceos u otro con una tonalidad emocional tierna y placentera.
Contacto visual: Los contactos visuales cariñosos, ocurren cuando la madre busca, mantiene y sigue la mirada de su bebé y responde a la mirada de este último. Los contactos visuales no cariñosos, ocurren cuando la madre no busca, ni mantiene ni sigue la mirada de su hijo, rehúye y evita su mirada y no responde o reacciona frente a la misma.
Grado de aceptación materna del género, apariencia física y conducta de su bebé. Se observa la tonalidad afectiva que dichas características del bebé elicita en la madre. Se indaga la distancia/cercanía con el bebé imaginario figurado en el embarazo, el grado de desilusión y el grado de aceptación de la pérdida del bebé imaginario ideal si es pertinente.
Grado de facilidad para ocuparse del bebé. Alimentarlo: Se aprecia el grado de facilidad y de bienestar de ambos protagonistas durante este evento interactivo. La madre con facilidad presenta posturas ajustadas de lactancia, hay facilidad en acercarlo a su pecho, no se observa muy ansiosa en el momento del amamantamiento, y parece disfrutar con tonalidad afectiva placentera con el amamantamiento al igual que el bebé. Durante la muda y vestimenta se aprecia bienestar de ambos durante este evento interactivo. La madre con facilidad presenta delicadeza, comodidad en la forma de realizar esta tarea, si hay esfuerzo en la tarea no se observa una ansiedad desmedida.
Observación de la tolerancia de la madre frente al llanto del bebé El llanto del bebé es un factor de estrés para la madre y el padre. Calmarlo es gratificante, la dificultad en calmarlo da frustración, ansiedad y puede conducir a conductas de maltrato que ponen en peligro la vida del niño (síndrome de niño sacudido). La tolerancia se aprecia a través de las diversa conductas que el llanto elicita en la madre. – Lo intenta calmar: – Se aleja o ignora el llanto del bebé -Se irrita: presenta expresiones faciales de agresividad y rabia, movimientos bruscos hacia el bebé.
Diagnosticar la Tonalidad afectiva y la armonía durante las interacciones es fundamental. Se puede detectar a través de la expresión facial, postura corporal, tono de voz, contenido de los comentarios, y signos expresivos En la tonalidad afectiva placentera la madre tiene expresión facial de alegría, postura corporal abierta que se correlaciona con lactancia satisfactoria, tono de voz calmado y contenido positivo de los contenidos acerca del bebé.
Una interacción armónica presenta las siguientes características observables: Es una interacción sensible: la madre está alerta a los signos, tanto de malestar y bienestar, que pueda expresar el bebé. Con el tiempo logra interpretar adecuadamente los signos del bebé como el llanto y realizar los gestos que van al encuentro de estas señales.
Es una interacción contingente: Una interacción contingente es aquella en donde la madre rápidamente reacciona frente a los signos sea de angustia del bebé (expresados en el llanto) como de necesidad de interacción placentera. Es una interacción de tonalidad afectiva placentera Es una interacción sincrónica: tanto la madre como el bebé están conectados en una misma frecuencia emocional o sea hay sintonización de los estados afectivos de la madre y el bebé.
Según la forma en que se presentan estos indicadores se concluye con la evaluación global de riesgo relacional que se expresa en dos diagnósticos posibles: alto o bajo riesgo relacional. La estadía en maternidad brinda una ocasión privilegiada para evaluar la interacción entre la madre y el bebé y focalizar intervenciones preventivas en díadas de alto riesgo relacional.
Si se considera que la evaluación entre los 14 y 18 meses de edad de bebés provenientes de díadas madre-bebé de alto y bajo riesgo relacional muestra que las conductas de maltrato se dan en un 76% de díadas de alto riesgo en comparación a un 21% de maltrato en díadas de bajo riesgo relacional es una práctica que debería incorporarse programáticamente.

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Categoría: Glosario Médico.




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