Intolerancia aparente a la lactosa


En ocasiones, debido a la eyección láctea excesiva, puede producirse una situación clínica que debe reconocerse y tratar adecuadamente. Cuando el niño inicia la mamada se produce una descarga excesiva de leche, lo que hace que ingiera un gran volumen de la primera leche en ambos pechos, como es conocido, esta leche contiene más cantidad de lactosa y menos grasa.

El niño no tiene su intestino delgado preparado para digerir esta cantidad excesiva de lactosa por ello el niño presentará molestias propias producidas por el exceso de este disacárido, las cuales suelen ser:

El niño llora frecuentemente por hambre o dolor cólico además de no presentar el aumento ponderal de peso esperado.

Esta sintomatología suele interpretarse como una intolerancia a la lactosa, y es una de las más frecuentes causas de suspensión de la lactancia en forma definitiva. La solución a este problema consiste en hacer un adecuado manejo de la técnica de lactancia, amamantamiento, utilizada por la madre del niño (a) que permita a este recibir también la segunda leche que como ya sabemos esta compuesta por más grasa y más calorías cada vez que mame.

Una de las mejores prácticas para lograrlo es amamantar en un primer periodo de tiempo sólo de de una mama en cada mamada. El echo de espaciar las mamadas, al dar cada vez de una sola mama, reducirá la producción de leche y con ello la eyección láctea excesiva disminuirá, debido a esto mismo, se sugiere que el niño(a) sea amamantado en posición de caballito o en decúbito ventral sobre la madre. Dentro de los problemas que se presentan con la lactosa y que es necesario reconocer, tenemos que puede ocurrir una intolerancia temporal a esta en cualquier situación que provoque daño el ribete en cepillo intestinal produciendo una pérdida de la enzima lactasa (intolerancia a proteína de la leche de vaca contenida en las fórmulas, rotavirus, Giardia lamblia).

Debido a la ausencia de la enzima que metaboliza la lactosa, esta es fermentada por las bacterias intestinales, produciéndose deposiciones extremadamente ácidas que suelen dañar aún más el ribete en cepillo. En este caso las manifestaciones clínicas suelen ser similares al caso anteriormente analizado. El niño(a) presenta dolor abdominal, deposiciones frecuentes, líquidas y espumosas, y en casos extremos, puede llegarse a la detención del crecimiento y correr riesgo de deshidratación.

Esta situación es escasamente frecuente cuando el niño es alimentado con leche materna exclusiva. Si ocurre, los factores de crecimiento y antiinflamatorios de la leche humana con sus propiedades favorecen la recuperación de las células intestinales, por ello NUNCA debe suspender la lactancia materna en estos casos.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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