LA LECHE, FLUIDO VIVO Y CAMBIANTE


La hembra de cada especie de mamíferos produce una leche diferente, especialmente formulada para las necesidades de sus crías. Así por ejemplo es más concentrada en grasa para los que nacen en lugares fríos, como ballenas y focas o más concentrada en proteínas para los que requieren un crecimiento acelerado en las primeras semanas de vida, como los roedores.
La leche humana también tiene características propias que la diferencian significativamente de otras leches de mamíferos. Su especificidad hace que sea el alimento más completo y seguro para el recién nacido y el lactante. Los elementos nutritivos, enzimáticos e inmunológicos que la constituyen y la proporción en que se encuentran, aseguran un crecimiento y desarrollo óptimos del lactante. La leche materna es además un fluido vivo y cambiante que se adapta a los requerimientos nutricionales e inmunológicos del niño. Modifica su composición en la medida que el niño crece y necesita otros nutrientes y factores de protección. También tiene variaciones a las distintas horas del día, entre cada mamada, en una misma mamada, según la temperatura ambiente, el estado nutricional de la madre, y en muchas otras circunstancias que aún se investigan.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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