La piel, muestra de nuestro interior


Durante las vacaciones y las fechas especiales de fin de año caemos en excesos de todo tipo, en la alimentación, en la diversión y también en la de recibir el sol. No nos cuidamos, ni pensamos en los resultados que en ocasiones pueden ser funestos para nuestro cuerpo y organismo.
Una de las partes que más descuidamos es la piel, parte fundamental de nuestro cuerpo porque es lo que muestra y refleja cómo somos ante los ojos de los demás. La piel, es el órgano más grande del cuerpo humano con 2 metros cuadrados de superficie, 4 kilos de peso y 0.2 milímetros de epidermis que nos protege del calor, del frío, del polvo, de miles de bacterias que están al acecho esperando el momento para entrar y de todo tipo de agresiones a las que está sometida diariamente.
Espejo de nuestro interior
La mayoría de personas no suelen preocuparse por lo que su cuerpo y piel reflejan, y menos lo que realmente tienen adentro que en definitiva el que reacciona ante el exterior. Esto se gana gracias a una buena alimentación, pero también al estado en el que cada uno se encuentre y el estilo de vida que lleve.
Durante toda la vida en la piel se deposita toxinas metabólicas, bacterias, y demás sustancias de desecho que deben ser eliminadas. El organismo utiliza la función acumuladora de la piel cuando no puede liberarse del sobrante de sustancias a eliminar. El órgano del sudor es uno de los principales y común a todos los males.
Es decir, muchas sustancias de desecho se almacenan y neutralizan en la piel, siendo el olor corporal de muchos individuos una muestra elocuente de ello. Sólo este proceso nos muestra que el organismo tiene graves dificultades en su función eliminatoria y de que necesita ayuda inmediata.
Si, además, dejamos de intoxicarla mediante un exceso de alimentos acidificantes como azúcares refinados, carnes, leche de vaca y harinas blancas, el resultado será un drenaje del tejido cutáneo que conservará en perfectas condiciones la tersura y la capacidad defensiva de la piel. La alimentación frugal, basada esta en zumos naturales, dietas de fruta o incluso ayuno permite limpiar a fondo el intestino, la piel conseguirá así librarse de todas las materias de desecho, recuperando su función y color normales.
La mente en la vida de la piel
La piel como cada uno de las partes del organismo guarda una estrecha relación con el estado mental del individuo. En ella se reflejan sentimientos y emociones como vergüenza o angustia (rubor); miedo (palidez, erección de los pelos por la contracción de sus diminutos músculos cutáneos) y ansiedad (sudoración).
Nutrición e hidratación para los cuidados de la piel
Los dos pilares básicos para los cuidados de la piel son una elevada hidratación y una correcta nutrición de substancias grasas. Cumpliéndose estos dos requisitos la piel ejerce correctamente su función principal; la protección.
Las frutas maduras, propias de la estación, las hojas de color verde intenso y las hortalizas de todo tipo deben constituir el papel más importante dentro de la dieta de la piel, pues son el grupo de alimentos que más agua contienen y que aportan también sales minerales, oligoelementos, enzimas, clorofila y vitaminas esenciales para la salud.
Los lípidos o grasas tienen una especial función para la piel, pues forman parte del manto hidrolipídico que la cubre para que nos proteja de las agresiones externas. A pesar de la mala reputación de las grasas, sin estas es imposible mantener una piel tersa y brillante. Por supuesto el aceite de oliva virgen y todas las grasas que son de forma natural líquidas a temperatura ambiental son las más saludables siempre que las tomemos en crudo, es decir, sin freír o calentar.
Es importante consumir para la salud de la piel un elevado índice de lípidos poliinsaturados, que son todos los citados anteriormente, más las semillas de girasol, de calabaza y de sésamo, las cuales además contienen una gran cantidad de ácidos grasos esenciales.
Claro ejemplo de una planta regeneradora es la alfalfa una de la más refrescantes rica en vitamina C, hierro, pro-vitamina A y clorofila, pigmento que contienen todas las plantas verdes y que cumple una importante función depurativa y revitalizante. Todas las semillas germinadas se añaden crudas directamente a las ensaladas.
Definitivamente la mejor manera para cuidar y mantener una piel bien cuidada es llevar una dieta sencilla, frugal, integral y pobre en sal. Los resultados se empezaran a ver casi inmediatamente.

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Categoría: Dermatología.




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