Lactancia materna para el niño fisurado


Funcionalmente, el niño(a) fisurado puede alimentarse bien del pecho materno. Para que esto ocurra es importantísimo que el niño(a) mame en forma frecuentemente desde el periodo de recién nacido para aprovechar la erección del pezón y del cono areolar producido en el momento del parto y la flacidez que presentan las mamas antes de la bajada de la leche, el postergar o distanciar las primeras mamadas, hace que se congestionen y endurezcan las mamas con lo cual se aplanan los pezones y se borra el cono areolar, con lo cual el niño(a) no puede realizar un buen acoplamiento lo que dificulta significativamente la función de succión, por ello lo mas importante en el manejo de estos niños(as) es comprobar si este es capaz de un correcto sellado, consiguiendo una succión y presión negativa adecuadas.
El niño(a) con fisura palatina debe ser amamantado en posición vertical, idealmente “caballito”. Si empleamos una buena técnica con una posición adecuada, el mismo cono areolar cierra la fisura, permitiendo una adecuada extracción de láctea con una deglución sin atragantamiento ni reflujo nasal. Generalmente las prótesis suelen interferir con la lactancia en vez de ayudarla, por esto actualmente no se recomienda su uso.
Como ayuda la madre puede realizar un masaje circular en la base de la mama, antes de cada mamada, una vez que el niño(a) se acople, esta debe comprimir suave y rítmicamente la zona de los senos lactíferos al compás de la succión del niño(a), para facilitar la eyección láctea y adaptar la areola a la fisura de su hijo(a) produciéndose un cierre más eficiente, en caso de que esto no ocurra, la madre puede colaborar para que se efectué un cierre efectivo con uno de sus dedos en la fisura y de esta forma conseguiremos una lactancia efectiva, que permita que lleguemos a la cirugía con un niño(a) bien nutrido.
Nutritivamente, según estudios recientes se ha comprobado que los niños(as) fisurados alimentados al pecho materno presentan un incremento ponderal similar al de un niño(a) normal alimentado en iguales condiciones.
Inmunológicamente, la leche materna no provoca irritación en las mucosas, protegiendo dichas estructuras, evitando congestión, infecciones respiratorias superiores y otitis.
Idealmente la madre debe egresar de la maternidad con una lactancia bien instalada, con la convicción y seguridad de que su hijo necesita solo del apoyo de ella y estar consiente de que debe ser constante para que su hijo(a) se desarrolle como cualquier otro niño(a) normal.
Es función del equipo de salud promover la lactancia, colaborando y apoyando a la madre y a la familia de este niño(a) para superar las dificultades que se presentaran e informarles que la primera cirugía reconstructiva para su hijo(a) se hará oportunamente, siempre que este esté sano.
Hay que hacer notar que no existe contraindicación de amamantamiento durante el periodo de post operatorio inmediato para un niño fisurado al cual se le ha practicado cirugía correctora de su defecto oral, pues la fisiología de la succión acompañada de la presencia de leche materna, favorecen el cierre y la cicatrización de las suturas, debe considerarse también, que la succión satisfecha previene el llanto lo que constituye un riesgo menor de posibles aberturas de las suturas.
Labio leporino unilateral: La madre debe dirigir el pezón al lado no afectado, utilizando diferentes posiciones, por ejemplo, Posición caballito, y se puede sellar la hendidura del labio con la propia glándula mamaria o con el dedo de la madre.
Labio leporino bilateral: En este caso se aconseja la posición balón de futbol o caballito. Si no se consigue un amamantamiento eficaz se puede aconsejar a la madre que debe alimentarlo con leche extraída con vasito, cuchara o chupetes especiales.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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