Lactancia natural y lactancia artificial


Podemos destacar entonces, que muchas mujeres, en diversos lugares y épocas, no han dado pecho a sus hijos, y han debido recurrir a diversas alternativas de sustitución.
Las nodrizas, o mujeres sustitutas de la madre en la lactancia y/o cuidados del niño, ha sido la alternativa más extendida. Hay antecedentes muy antiguos en escritos de Mesopotamia y en la Biblia. Fueron comunes en Grecia, y entre las mujeres nobles del Imperio romano, y alcanzaron gran popularidad en Europa hacia el siglo 18 y 19. En 1780, en París, el 90% de los niños era amamantado por una nodriza, y había incluso una Oficina Gubernamental de Nodrizas.
Sin embargo, algunos estudios de la época, mostraron que la mortalidad aumentaba al triple entre estos niños (300 a 500 por mil) con respecto a los que recibían pecho de sus madres (100 a 150 x 1000 NV). El desarrollo de leches alternativas de animales y algunas creencias sobre la transmisión de características físicas y temperamentales que se producía de las nodrizas a los lactantes, marcó la declinación de este sistema de crianza. Es interesante destacar que al anularse el efecto anticonceptivo de la lactancia, se producían
descendencias en alto número, equilibrando la alta mortalidad del sistema.
El uso de leches de otros animales también se conoce desde antiguo. Hay hallazgos de vasijas de 2000 AC con boquilla que probablemente servían de biberón. En Europa se usó cuernos como biberones y la leche mas recomendada fue la de cabra. Sin embargo, también era conocido que la alimentación con leche de animales acababa habitualmente con la muerte del lactante. En el hospicio de Rouen, en el siglo XVIII, la sobrevida de los lactantes con alimentación artificial era de solo el 4%, y en los hospicios de Nueva York, la mortalidad cercana al 100%.
Con los avances de la industria química y el desarrollo de la pasteurización durante el siglo 19, lentamente se consiguieron modificaciones más o menos aceptables de adaptación de la leche de vaca para la alimentación infantil, con productos químicamente similares a ella, y que, administrados en condiciones adecuadas, comenzaron a dar resultados nutricionales aparentemente satisfactorios.
Este avance, unido a una serie de factores sociales, culminó en lo que hoy se conoce como el experimento más grande del mundo a gran escala en una especie animal: la especie humana cambió su forma de alimentación natural, por leche modificada de una especia distinta.
Confluyeron en este proceso: – Un profundo desconocimiento de las ventajas de la lactancia materna que existía, unido a mitos, creencias y patrones culturales adversos.
– El enorme despliegue de recursos desplegados por la competencia industrial del naciente mercado.
– La ideología dominante, que ensalzaba el progreso y la tecnología, e imponía la creencia que lo artificial era mejor que lo natural, con el convencimiento que se podría desarrollar una leche igual o mejor que la humana. Se preconizó la “maternidad científica”, uno de cuyos paradigmas era la lactancia artificial.
– Una fuerte corriente cultural, asociada a movimientos de liberación femenina, que destacan a la mujer más como símbolo de belleza y erotismo, que por su rol de madre, favorecieron una desvalorización social del tiempo dedicado a la lactancia. El chupete y la mamadera surgieron como símbolos de liberación y status social.
– El ingreso masivo de la mujer al campo laboral, con sistemas y leyes laborales insuficientes para proteger la lactancia, instala el amamantamiento como un problema, cuya solución más recurrida fue la alimentación artificial
– Ante la necesidad de disminuir las altas de mortalidad materna y perinatal, se traslada el nacimiento a los hospitales, y los equipos de salud introducen prácticas de atención que entorpecieron la lactancia: partos muy instrumentalizados, separación de madre hijo al nacer, demora en la primera mamada, uso frecuente de mamaderas y horarios rígidos de alimentación, y la negación a otorgar a las mujeres posibilidades de intervención válida en su parto y en la crianza de sus hijos.
– Políticas inadecuadas e insuficientes de protección y promoción de la lactancia.
Como consecuencia, las tasas de lactancia alcanzaron bajísimos niveles y las consecuencias pueden ser consideradas como desastrosas.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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