Lactancia y evolución


La lactancia forma parte de un evolucionado sistema de alimentación y crianza, que en el ser humano ha sido esencial para su supervivencia como especie y su alto desarrollo alcanzado.
En las especies de menor desarrollo evolutivo, los huevos y/o crías son depositados directamente en el ambiente. Expuestas a múltiples riesgos, las crías requieren un fuerte instinto de sobrevivencia y la madurez suficiente para saber protegerse y alimentarse desde que nacen. Aún así, sobreviven muy pocas, y la perpetuación de la especie se asegura gracias al elevado número de crías. Es el caso, por ejemplo, de la mayoría de los peces.
Expresan un mayor desarrollo evolutivo aquellas especies que colocan un menor número de huevos en lugares apropiados y protegidos para la incubación, como los reptiles. Algunos reptiles, y mayoritariamente las aves, van más lejos, y además de cuidar el lugar de nidación, protegen a las crías en los periodos iniciales de la vida.
En los mamíferos, la gestación se desarrolla más protegida aún, in útero. Y en la crianza aparece la lactancia, asegurando la nutrición más adecuada para el individuo y la especie en las cruciales primeras etapas de la vida.
Este progresivo aumento en la protección de la gestación y las crías en la evolución, eleva la eficiencia reproductiva, ya que disminuye la necesidad de un alto número de crías o huevos. Además, permite generar cada vez crías más inmaduras, alimentadas y protegidas por sus madres, lo que libera a los individuos de gran parte del rígido sistema instintivo, y abre la posibilidad del aprendizaje. Una alimentación adecuada, un cerebro más inmaduro y menos rígido, y la guía de un adulto, favorecen un desarrollo cerebral más versátil, y asegura la adquisición de conductas y habilidades más adecuadas para la especie y el grupo de pertenencia.
El ser humano representa un nuevo avance evolutivo. En la mayoría de los mamíferos, las crías al nacer deben tener la madurez necesaria para pararse y desplazarse muy pronto junto a su madre y su manada, esencial para su supervivencia. Se requeriría una gestación de 18 meses para alcanzar esta madurez en el ser humano, con un crecimiento de la cabeza que haría imposible el nacimiento.
Al nacer a los 9 meses de gestación, se facilita el nacimiento humano, pero el producto es muy inmaduro comparado con los demás mamíferos. Requiere ser transportado y alimentado en forma especial, mientras completa su desarrollo, emulando a los marsupiales (canguros), que naciendo muy precozmente, completan su desarrollo en la bolsa marsupial.
Esta particular inmadurez del ser humano, es la que explica algunas de las diferencias más importantes que tiene la leche humana al compararla con la leche de otros mamíferos. La leche humana contiene elementos esenciales para completar su desarrollo, ausentes en la leche de los demás mamíferos, las que a su vez tienen concentraciones de nutrientes que son claramente perjudiciales para la alimentación del “inmaduro” lactante humano. (ver composición de la leche humana).
La progresiva mayor presencia de un adulto protector en la crianza, está vinculada en cada especie al desarrollo de conductas de apego entre madre e hijo. Tradicionalmente consideradas como instintivas, estas conductas de apego se relacionan más bien con un desarrollo evolutivo de las estructuras del sistema nervioso central.
El Tronco Cerebral, o cerebro primitivo, coordina todas las actividades corporales (movimientos, respiración, presión arterial, sentidos, etc.) y da respuestas rápidas y precisas, con predominio de respuestas programadas como reflejos e instintos. Tiene la habilidad de la sobrevivencia, pero no hay espacio para los sentimientos ni mucha capacidad de aprender. Es el cerebro de los peces.
Sobre el Tronco Cerebral, se desarrollan nuevos núcleos o grupos de neuronas que formarán parte del segundo cerebro, Sistema Límbico o sistema de las emociones. A través de la producción de hormonas y neurotransmisores modulan las respuestas del tronco, y más adelante, de la Corteza Cerebral o “tercer cerebro”. Fundamental resulta su acción durante los periodos de apareo, gestación y crianza, en que además de producir la mayor parte de los cambios fisiológicos que allí ocurren, induce y estimula simultáneamente las conductas de apego necesarias para estos procesos.
Es lo que permite que una madre cocodrilo esté dispuesta a proteger a sus crías en su boca durante la crianza, o devorarlos sin compasión superado este período de apego inducido. Las aves construyen su nido, permanecen con sus huevos y se esfuerzan en alimentar a sus crías, bajo el fuerte estimulo de las estructuras del sistema límbico.
La lactancia en los mamíferos forma parte de este sistema y asegura y prolonga la protección y la formación de vínculos entre los individuos de la especie.
La formación del ser humano, iniciada en una gestación intrauterina relativamente corta y el nacimiento de un producto muy inmaduro, se prolonga y se completa mucho tiempo después, en la lactancia y la crianza social. Esta situación, ha contribuido a la sobrevivencia de la especie humana, favoreciendo precozmente el desarrollo de las estructuras y conductas vinculares, y generando un necesario y largo período de aprendizaje, base de la capacidad humana de pensar, representadas en el surgimiento y desarrollo de su Corteza Cerebral.
La capacidad de vinculación y la capacidad de pensar del ser humano, se desarrollan y estructuran en intima relación, son inseparables y equivalentes en importancia. Para Humberto Maturana debiéramos designarnos Homo Sapiens Amans.
La lactancia entonces, forma parte de un sistema de crianza que ha sido fundamental para el desarrollo del ser humano en lo biológico, sicológico y social.
Proporciona una adecuada nutrición, y asegura protección en este período crítico del desarrollo de los inicios de la vida. Favorece la adaptación y el aprendizaje en las conductas iniciales de la vida, y el desarrollo de los sistemas vinculares, esenciales para la supervivencia y convivencia de los individuos y la cohesión de sus grupos sociales.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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