Los secretos genéticos de la esquizofrenia


La esquizofrenia es un trastorno cerebral crónico, grave e incapacitante, con síntomas que incluyen alucinaciones, delirios y trastornos del pensamiento. Se deteriora así su capacidad de relación con el medio, su funcionamiento social y su participación en las actividades compartidas. El inicio de la enfermedad es, generalmente, en la adolescencia o en las etapas más tempranas de la adultez. No obstante, existen cuadros clínicos que se inician avanzada la vida adulta.

Se cree que es causada por factores ambientales y genéticos, pero por sobre todo, de origen hereditario: ocurre en el 1 por ciento de la población general, o el 10 por ciento de las personas que tienen un pariente de primer grado con la enfermedad, como un padre o hermano. La esquizofrenia tiene una prevalencia de alrededor de 0,5% en la población mayor de 15 años. De acuerdo con los valores señalados en estudios internacionales, su incidencia en Chile se puede calcular en 12 casos nuevos por cada cien mil habitantes por año. En otro ámbito, la esquizofrenia y otras psicosis, son responsables del 1,87% del total de años de vida perdidos por muerte prematura y discapacidad en Chile.

El trabajo de Jonathan Sebat y colaboradores promueve implicaciones importantes e inmediatas para la neurobiología y el tratamiento de la esquizofrenia debido a que el gen identificado es especialmente atractivo para el desarrollo de nuevos fármacos más efectivos y seguros. Los resultados se publicaron a principio de febrero 2011 en la edición en línea de la prestigiosa revista Nature (doi:10.1038/nature09708). Los mismos autores habían descubierto que mutaciones en muchos lugares en el genoma humano daban lugar a un riesgo significativamente mayor de esquizofrenia. Estas alteraciones consistían en variantes del número de copia (CNV, por sus siglas en inglés), un tipo de variación genética en la que el número de copias de un gen difiere entre los individuos. Los hallazgos fueron la primera evidencia concluyente que ciertas mutaciones pueden ocasionar la esquizofrenia, aunque no se identificaron a los genes específicos implicados.

El presente estudio va mucho más allá. Se buscaron segmentos de CNV en los genomas de 8.290 individuos esquizofrénicos y en 7.431 controles sanos. Se encontraron vínculos muy fuertes con varios sitios en el genoma, algunos habían sido descubiertos en estudios previos, pero lo más importante, se descubrió un potente hallazgo: se detectaron duplicaciones en el extremo del cromosoma 7q en las personas enfermas con una frecuencia 14 veces mayor en comparación a los individuos sanos. Estas CNV impactaban un gen que es importante para el desarrollo del cerebro, el receptor de neuropeptido VIPR2.

Formalmente conocido como receptor 2 del péptido intestinal vasoactivo, VIPR2 se expresa en el sistema nervioso, incluso en el cerebro, en los vasos sanguíneos y en el tracto gastrointestinal. La evidencia ha demostrado que una de sus funciones es regular la formación y actividad de las neuronas cerebrales. En ratones, VIPR2 también juega un papel importante en los procesos del comportamiento, incluyendo el aprendizaje y la actividad diaria.

J. Sebat y colegas midieron la expresión del gen VIPR2 en células sanguíneas de los pacientes, y encontraron que los individuos con mutaciones tenían una mayor expresión de VIPR2 y una mayor actividad del receptor. Por lo tanto, el efecto de las alteraciones aumentaba el volumen de VIP en las vías de señalización. Este descubrimiento podría ser el mejor objetivo para los estudios genéticos de la afección mental. Lo anterior, es el fundamento de la medicina genómica: la búsqueda de los genes pertinentes y el uso de la información genética para llegar a una posible estrategia de tratamiento.

Finalmente, y según los autores, el siguiente paso será comprobar si compuestos similares tienen efectos beneficiosos en animales y en cultivos de células humanas que lleven la mutación del gen VIPR2.

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Categoría: Neurología.




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