Mal trabajo, mala salud


Diversos estudios han demostrado que las personas con trabajo tienen mayores beneficios en términos de salud que los desempleados, ya que el hecho de no trabajar puede generar en las personas problemas psíquicos como depresión, ansiedad, tristeza y estrés. Además, el trabajo nos marca una rutina diaria, la hora que nos levantamos, cuándo y qué comemos, el tiempo que se dedica a la familia y sobre todo brinda seguridad y confianza.

Sin embargo, no todos los que tienen empleo están a salvo de sufrir este tipo de trastornos, ya que las características psicosociales del trabajo también influyen en la salud. Actualmente en Chile hay una tasa de desempleo del 7,3% y de ocupación del 55,4%, pero no sabemos qué porcentaje de esta última cifra son personas deprimidas a causa de las malas condiciones de trabajo.

Un estudio publicado en la revista “Occupational and Environmental Medicine” (Occup. Environ. Med. doi:10.1136/oem.2010.059030) confirma esto al comparar a personas desempleadas con aquellos que tenían un empleo de baja consideración social o con el que no se sentían a gusto, y en estas circunstancias las supuestas ventajas de tener trabajo desaparecían.

La investigación, liderada por el doctor Peter Butterworth del Centro de Investigación en Salud Mental de la Universidad Nacional de Australia en Canberra, confirmó que los desempleados mejoraban en promedio su salud mental cuando encontraban un empleo, pero este efecto no se mantenía si la calidad del nuevo trabajo era baja. De hecho, entre los puestos de peor consideración, los problemas psicológicos tendían a aumentar. Es decir, cambiar el desempleo por un mal puesto puede agudizar las depresiones y afecciones relacionadas.

“La salud mental de aquellos que estaban desocupados era comparable o superior a aquellos que tenían empleos de la más baja calidad psicosocial”, concluyeron los autores en la publicación online.

Datos del análisis

Para llegar a estos resultados, los investigadores recogieron los datos de la encuesta Hilda, que realiza la Universidad de Melbourne cada año y que entrega información laboral y económica de una muestra compuesta por cerca de 7.000 ciudadanos. Así, los autores midieron la salud mental de los participantes mediante un test conocido como Inventario de Salud Mental (Mental Health Inventory, MHI), que considera diversos síntomas asociados a la depresión y la ansiedad en oposición a sentimientos positivos como la tranquilidad o la felicidad.

En cuanto a la calidad de trabajo, se tuvieron en cuenta las siguientes condiciones: control del propio trabajo, percepción de un salario justo, complejidad de las tareas, seguridad laboral y nivel de exigencia.

Tras el análisis, la estadística reveló una asociación entre los peores trabajos y los mayores síntomas de depresión y ansiedad, y, por otro lado, una vinculación entre los mejores empleos y los ciudadanos psicológicamente más sanos. Con todo, las conclusiones más claras fueron que lograr un empleo a toda costa podría no ser el mejor enfoque para ayudar a las personas con esta clase de problemas, al menos visto exclusivamente desde el punto de vista de su salud mental.

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Categoría: Actualidad Médica.




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