Nacimiento y puerperio inmediato


El nacimiento constituye un espacio clave en la orientación del proceso de vinculación extrauterina madre-bebé hacia el tipo de vínculo deseable, el vínculo de apego seguro. La perinatalidad es una transición de estado para la madre y el bebé que culmina en un cambio de estado fisiológico, psicológico y de rol social en el punto crítico del nacimiento. El bebé emerge a la vida post-natal, la mujer pasa de gestante a madre, el hombre de progenitor a padre y el bebé imaginario se confronta con el bebé real. La necesidad del recién nacido de vincularse a sus padres se articula con la necesidad afectiva de los padres de conocer el bebé real y ser confirmados en su identidad generadora. El contacto piel a piel inmediato brinda el espacio de transición que permite el inicio del reconocimiento reciproco de sus protagonistas en un tiempo emocional que es propio a cada familia.
El bebé dispone desde el nacimiento de competencias sensoriales e interactivas para vincularse y promover conductas de maternaje, así, los primeros 40-60 minutos de vida el recién nacido permanece en vigilia calma, ávido sensorialmente buscando ser acogido en el ambiente extrauterino que le permitirá seguir desarrollándose. La puérpera se haya especialmente predispuesta para compartir emocionalmente con su bebé y aprender las conductas de maternaje adecuadas tales como entregar cuidados físicos y afecto las que se elicitan en la medida que se posibilita el contacto con el bebé y tienen mayor probabilidad de efectividad en la medida que se les brinde apoyo personalizado y formativo.
Sostener a los padres en el descubrimiento del bebé real facilita la puesta en marcha de una espiral de interacciones armónicas y gratificantes que confirma la identidad materna y la identidad emergente del bebé recíprocamente.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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