Niño reticente a mamar por reflejo de eyección inhibido


La experiencia de amamantar, que produce inseguridad, tensión, estrés y el dolor al amamantar pueden provocar trastornos en el reflejo eyectolácteo, lo que impide un buen vaciamiento mamario lo cual provoca, una disminución de la producción láctea.
El niño, que suele comenzar a mamar ávidamente, se frustra al no obtener la cantidad de leche necesaria para satisfacer su hambre; puede manifestarse ansioso e irritado ponerse rígido, retirarse del pecho echando la cabeza hacia atrás, llorar y no quiere intentar un nuevo acercamiento.
La continua exposición a esta experiencia hace que el niño se condicione a rechazar el pecho cada vez que va a comenzar una nueva mamada, lo cual aumenta más la tensión y estrés de la madre. Esta situación se ve agravada cuando se recurre al uso de suplementos vía mamadera, ya que de esta forma el niño extrae la leche con el mínimo esfuerzo, lo cual hace que se cree un circulo vicioso que debe ser manejado.
En estos casos el manejo debe realizarse primero que nada revisando la técnica de amamantamiento y solucionando si existe la causa del dolor y la ansiedad de la madre.
Si se aprecia una disminución significativa de la leche, puede recurrirse a la reinducción de la lactancia, mediante un suplementador, esto hace que el niño reciba leche al mamar, satisfaciéndose al pecho materno y facilita el reflejo eyectolácteo.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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