NUTRICIÓN DE LA NODRIZA


Los requerimientos de nutrientes de la mujer que amamanta son mayores incluso a los requerimientos durante la etapa de gestación, aunque parte de ellos se obtienen de depósitos acumulados durante el embarazo. Los mayores requerimientos se deben al traspaso de variados elementos y al costo metabólico de sintetizar leche.
La necesidad adicional de energía para una nodriza con estado nutricional normal es de 500 Kcal. y de 15 g diarios de proteínas. La mayoría de las vitaminas y los minerales en esta etapa se encuentran aumentados entre 25 a 50% lo que significa que, más que aumentar el volumen de alimentos a ingerir, se requiere de una selección adecuada de ellos. Uno de los nutrientes críticos en la dieta de las embarazadas y nodrizas chilenas es el ácido decosahexaenoico (DHA), ácido graso de la familia omega-3, que es esencial para el desarrollo del cerebro y la visión en las primeras etapas de la vida. La “Purita Mamá”, un nuevo producto incorporado el 2008 al Programa Nacional de Alimentación Complementaria (PNAC) fue especialmente formulado considerando las necesidades específicas de la embarazada y nodriza. Su ingesta diaria, asegura un aporte significativo de DHA, aporta casi el doble de calcio y la mitad de la grasa que la leche entera en polvo, y entrega una fracción importante de las vitaminas y minerales para este grupo de población.
Las Guías Alimentarias contenidas en el Anexo 1, contribuyen en forma importante a planificar una alimentación saludable para esta población, como también el observar la información nutricional contenida en el etiquetado de los alimentos envasados. Se debe tener preocupación en el aporte del tipo de ácidos grasos esenciales la serie omega 3 (EPA y DHA) ya que su síntesis es limitada y su biodisponibilidad depende del aporte a través de los alimentos que se ingieren. Es fundamental el consumo de pescados especialmente grasos y estudios nacionales han demostrado que el consumo de sólo ½ tarro de jurel en conserva durante 2 días en la semana aumenta el contenido de DHA en la leche materna. En relación a la ingesta de líquidos en la madre que amamanta, no hay evidencias de una relación directa entre la ingesta de líquido y la lactancia y se recomienda que la madre consuma la cantidad de líquido que espontáneamente desee. Un consumo habitual puede fluctuar alrededor de 1,5 a 2,0 litros diarios los que pueden ser aportados a través de la ingesta de leche con bajo contenido de grasas, jugos de fruta naturales, infusiones o simplemente agua.
La influencia de la dieta materna en los cólicos del lactante no es clara y se desconocen las causas que efectivamente podrían ser determinantes en ellos, lo que dificulta su manejo. Algunos alimentos, especialmente de la familia de las crucíferas como repollo, brócoli, coliflor y otros han sido relacionados con estas molestias, por lo que se recomienda no consumirlos especialmente cuando los cólicos se presentan.
La ingesta de alcohol durante la lactancia afecta el sabor de la leche materna y reduce significativamente el volumen de ella aun que no su aporte calórico. El lactante es capaz de detectar rápidamente el sabor a alcohol aunque aparentemente no se traduce en una menor succión. La cantidad de leche ingerida no se reduciría como consecuencia del rechazo del lactante, sino como un efecto fisiológico en la madre. La ingesta de alcohol materno altera también el ciclo del sueño – vigilia del niño/niña aunque se desconocen los mecanismos implicados en tal alteración.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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