Postparto en la sala


Madre y niño deben permanecer juntos día y noche.

La tranquilidad de tener al niño a su lado y el amamantarlo a libre demanda, favorecen en gran medida la bajada de la leche y la disposición de la madre para tener una lactancia exitosa. Se debe otorgar condiciones de privacidad y respeto para que madre e hijo adquieran en conjunto los nuevos ritmos de alimentación, sueño, cuidados y afecto. El personal debe mantener una actitud siempre de apoyo positivo, evitando descalificaciones o juicios sobre las mamas, pezones, características del niño o formas de enfrentar la lactancia.

Lactancia

Las condiciones básicas para el éxito de la lactancia son que el niño se alimente con régimen de libre demanda desde el primer momento, y que la madre maneje una técnica de amamantamiento correcta. Las posiciones de ella y del niño, el acoplamiento boca-pecho, duración y frecuencia de las mamadas, la prevención de la congestión de los pechos, el reconocimiento de las dificultades y su correcta interpretación y solución, son conceptos que deben reforzarse cuando la madre inicia la lactancia regular en la sala de puerperio.

El calostro

Como el calostro en los primeros días es de escaso volumen, existe la idea que éste es demasiado poco alimento para el niño. El equipo de salud no debe perder oportunidad de insistir en la importancia que éste tiene para el recién nacido, asegurando a la madre que éste siempre es adecuado en cantidad y calidad para el niño, que no se requiere otro líquido o alimento, y que el niño debe mamar frecuentemente las primeras 48 horas para extraer todo el calostro que ha preparado la glándula mamaria para esos primeros días.

Nota: El recién nacido debe recibir sólo el calostro de su madre. No se le debe dar suero glucosado, agua, ni fórmula, sin una causa médica.

Trabajar las creencias erradas

Durante el puerperio, el personal de salud debe estar atento y dispuesto a comentar con la madre las creencias o costumbres que ella tenga sobre la lactancia, para reforzar las que sean positivas y corregir las que no sean favorables para el éxito de la lactancia.

Superación de problemas frecuentes en la sala de puerperio

En la sala de puerperio suelen presentarse los primeros problemas con el amamantamiento y las madres no siempre tienen la calma suficiente para enfrentarlos. El personal de salud que apoya la lactancia debe estar presto a solucionarlos y no permitir que la madre pierda la confianza en que ella es capaz de tener una lactancia exitosa.

Las secreciones buconasales son frecuentes en las primeras 24 horas, especialmente en el niño que ha nacido por cesárea. La madre debe aprender a reconocerlas y a eliminarlas antes de poner al niño al pecho, ya que le dificultan la respiración y por lo tanto el amamantamiento.

El recién nacido tiene un esquema de succión en salvas de 4 a 5 mamadas, luego descansa 5 a 10 minutos o más y vuelve a mamar. El niño hipotónico o que está bajo efecto de medicamentos usados en el proceso del parto, succionará débilmente y es probable que se duerma antes de mamar lo suficiente. En estos casos es recomendable desabrigar al niño y mantenerlo en contacto de piel a piel con su madre. También se le puede estimular con masajes suaves en la espalda (de caudal hacia cefálico) y esperar con paciencia a que manifieste nuevamente deseos de mamar. No es conveniente mover demasiado al niño o cambiarlo de un pecho a otro constantemente, pero sí despertarlo para amamantar cada 2 horas. Esto también se recomienda para el niño de pretérmino o de bajo peso de nacimiento (BPN).

El niño/a hipertónico tiene dificultades para el acoplamiento y para acomodarse en una buena posición, resistiéndose a mamar a pesar de tener necesidad de hacerlo. La madre debe buscar la forma de superar el problema de acuerdo a las características particulares del niño, siguiendo las indicaciones básicas que le da el personal de salud. Los pechos deben ser revisados frecuentemente, buscando algún signo de congestión.

Las grietas o el dolor de los pezones indican una mala posición de amamantamiento y/o una disfunción motora oral que será necesario corregir inmediatamente. La disfunción motora oral puede estar presente si al niño se le ha dado mamadera, chupete o si hay alguna característica anatómica bucal que no favorezca un buen acoplamiento. Es el momento de diagnosticarla y enseñar a la madre como superarla.

Si la madre tiene pezones planos o invertidos, o si el niño tiene fisura labio-palatina, habrá que preocuparse especialmente que el niño aprenda a mamar antes de la bajada de la leche, aprovechando la flacidez de la mama y la protrusión del cono areolar. Cuando se da el alta, es necesario asegurarse que la madre ha captado claramente lo que debe hacer después en casa para lograr que el niño se alimente adecuadamente. La permanencia en el hospital es un buen momento para detectar dificultades en la relación madre hijo que se expresan especialmente en la lactancia.

Evaluación de la lactancia

Una lactancia adecuada nos muestra un niño tranquilo, satisfecho, con peso adecuado, y orinando. No hay forma directa y práctica de saber la cantidad de leche que produce la madre. Una costumbre muy difundida y errada es intentar ordeñar leche y determinar escasez o abundancia de leche, la cual debiera ser abolida, teniendo presente la fisiología de la producción y eyección de leche.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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