Reflejos y condiciones de la madre que favorecen la lactancia


Durante la lactancia hay mecanismos neurohormonales reflejos que aseguran una producción eficiente y oportuna de leche para alimentar al niño según éste lo demande.
Reflejo liberador de prolactina El reflejo liberador de prolactina es controlado por las neuronas dopaminérgicas del hipotálamo que entregan dopamina a la hipófisis anterior y frenan la secreción de prolactina.
El estímulo del pezón-areola inhibe la secreción de dopamina y por lo tanto permite la liberación de prolactina por la hipófisis anterior. La prolactina liberada alcanza a las células del alvéolo mamario, estimulando la secreción de la leche. Aproximadamente 30 minutos de amamantamiento determinan un aumento de los niveles plasmáticos por 3 a 4 horas, con un peak entre los 20 a 40 minutos de iniciada la secreción.
El amamantamiento frecuente es necesario para mantener la liberación refleja de prolactina. Esto explica el descenso de la prolactinemia a medida que el niño crece y mama con menos frecuencia.

Reflejo eyectolácteo, de evacuación de la leche o de ocitocina La leche que se encuentra en los alvéolos mamarios no fluye espontáneamente hacia los conductos y por lo tanto no se encuentra disponible para el niño. Para que la leche fluya desde los alvéolos es necesario que éstos sean exprimidos por las fibras mioepiteliales que los rodean. La contracción de estas fibras es producida por la ocitocina, liberada por la hipófisis posterior. La fuerza de contracción puede ser inicialmente muy fuerte y dolorosa en algunas mujeres, llegando a eyectar la leche a varios centímetros de la mama. Este reflejo es simultáneo en ambas mamas, por eso es frecuente que una mama gotee mientras el niño chupa del otro pecho.
La liberación de ocitocina aumenta la presión intramamaria y se detecta un mayor flujo sanguíneo. Las mujeres experimentan la eyección de la leche como una sensación de calor y cosquilleo en las mamas o como una sensación de presión.

La ausencia de senos lactíferos enfatiza en la importancia crítica de la eyección láctea para una lactancia exitosa, porque solo pequeñas cantidades de leche están disponibles antes de la estimulación de la eyección láctea. Las fibras mioepiteliales del útero y de la mama tienen receptores específicos para la ocitocina, que aumentan durante el tercer trimestre del embarazo y en los 5 días que siguen al parto.
Las contracciones del útero (entuertos) pueden llegar a ser extremadamente dolorosas en algunas mujeres, especialmente las multigrávidas y en casos severos pueden necesitar aliviar el dolor para que no teman al amamantamiento. La ocitocina es la hormona galactopoyética más importante y es indispensable para el vaciamiento de la leche durante el amamantamiento. El reflejo de vaciamiento de la leche no sólo responde a los estímulos táctiles y mecánicos del pezón-areola, sino que también puede ser desencadenado por estímulos visuales, auditivos u olfatorios, especialmente en los primeros días de lactancia, pudiendo llegar a ser un reflejo condicionado.
La producción de prolactina está más determinada por la fuerza, la frecuencia y la duración del estímulo de succión. La producción de ocitocina en cambio está más influenciada por la actividad de los centros nerviosos superiores (sentimientos, emociones, pensamientos, percepciones subjetivas).
En algunas mujeres la cercanía física o el pensar en el niño pueden desencadenar la contracción de las células mioepiteliales. Esto puede ocurrir en las madres hasta años después que haya cesado la lactancia, aún cuando no haya producción de leche. Los estímulos físicos o sicológicos repentinos, por efecto de la adrenalina, pueden inhibir temporalmente el reflejo de contracción de la ocitocina. Sin embargo, no se ha demostrado que el estrés leve o crónico afecte el reflejo de vaciamiento; sólo puede demorarlo ligeramente. Se ha observado que el período de latencia promedio entre el inicio de la succión y la eyección de la leche es de más o menos 58 segundos, con importantes variaciones individuales.
La inhibición temporal o la simple demora en el vaciamiento de la leche es relativamente común. Desafortunadamente los mensajes negativos que reciben las mujeres acerca de su capacidad de amamantar hacen que esta situación sea frecuentemente mal interpretada como un signo de “insuficiencia de leche”. La introducción de alimentos suplementarios no hace más que contribuir a hacerla real.
El hecho de que algunas mujeres no liberen la leche aún cuando las mamas están visiblemente llenas, tendría una explicación física y no sicológica. La extrema presión resultante al estar las mamas excedidas de leche, impide que la ocitocina contraiga las células mioepiteliales. El calor, el bombeo o la expresión manual disminuyen la presión permitiendo que opere el reflejo de eyección. Tanto la ocitocina como la prolactina afectan el ánimo y el estado físico de la madre. Se ha demostrado que la ocitocina es esencial para la conducta materna apropiada de varias especies.
Investigaciones sobre la ocitocina indica que es una hormona inductora del sentimiento de “vínculo”, con importante efecto en la relación entre ambos padres y entre la madre y su hijo, de manera que si se amamanta al niño, se favorece este aspecto tan importante para el equilibrio afectivo-emocional del binomio madre-hijo y de la familia en general. Reflejo de erección y protrusión del pezón y reflejo de ingurgitación areolar.
Permite la erección de los pezones cuando éstos se estimulan a la hora de amamantar, facilitando así su aprehensión por la boca del niño. La capacidad de protracción o protrusión del pezón permite que éste pueda ser alargado para llegar al fondo de la boca y adaptar su forma para acomodarse a las presiones de la lengua contra el paladar cuando el niño succiona. Los conductos debajo de la zona areolar, se ingurgitan y facilitan la iniciación la mamada.
De acuerdo con las últimas investigaciones que describen la ausencia de seno lactífero o reservas de leche, se debe reconsiderar el mecanismo por el cual el niño remueve leche del pecho. Generalmente, se cree que la acción predominante involucrada en la remoción de leche del pecho es la perístalsis. Hemos observado que la leche fluye dentro de la boca del lactante cuando su lengua baja y aplica vacío al pecho. Esto sugiere que el vacío aplicado por el lactante es el principal componente de la remoción de leche. Es evidente que el correcto posicionamiento y acople del niño al pecho es importante para una lactancia exitosa.

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Categoría: Fisiología.




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