Supere el miedo al ridículo


¿Qué van a pensar de mí? ¿Y si mis sugerencias no tienen sentido? ¿Vale la pena arriesgarme a quedar mal ante los demás? Mejor no hago nada.
Esas son algunas de las preguntas que se suele hacer uno mismo cuando existe un alto nivel de inseguridad en sí mismo y siente mucho temor de ser juzgado por los demás. Esta situación genera ansiedad y dificultad para relacionarse socialmente lo cual puede llevar a la persona a perder toda autenticidad y espontaneidad.
Algunas ideas para controlarlo
El temor al ridículo es algo por lo que pasan todas las personas en uno u otro momento y es allí donde son muchos quienes logran entenderlo, dominarlo.
Primero definir qué es lo que los demás ven cómo ridículo. Hay que aceptarlo y reconocer que algunas veces se va a encontrar con personas que no compaginan con sus ideas, gusto, valores y formas de pensar. Hay ocasiones que el simple hecho de ser auténtico lleva a que sea motivo de risa de otros, pero eso no significa que tenga que dejar de ser usted mismo, es importante comprender que a veces el que se burla es probablemente la persona que tiene el problema real, no usted.
Si se ha expuesto a la risa pública, primero tranquilícese respire profundo y tómelo con calma, si es algo que en realidad da risa, ríase también de esta forma usted está aceptando que es un motivo para reírse. Tenga presente que ser auténtico no significa ser perfecto, es allí donde se aplica el comentario que a ratos se escucha, que es saludable reírse de lo que hace o dice; tome todo con buen sentido del humor con gracia sin sentirse a la defensiva, baje la guardia. De esta forma no estará acabando con su dignidad como persona ni atenta contra sus ideas.
Si la burla es repetitiva, si se vuelve un blanco permanente es el momento de poner límites, deje notar su total desagrado a la situación con mucha seguridad sin agredir y lo mejor es que se retire de esa situación. Hay personas que no son plenamente conscientes del daño que están provocando a la otra persona cuando realizan ese tipo de burlas, por ello lo recomendable es decirlo de frente y retirarse del escenario.
Cuando el miedo al ridículo es frecuente y su temor a opinar es total, es probable que su problema tenga raíces desde la infancia y del ámbito familiar en el cual usted se crío.  Es probable que desde muy pequeño usted haya crecido en atmósferas rodeadas de burla permanente, así mismo desarrolló una imagen negativa de sí mismo y de poca aceptación ante los demás, de ser así lo ideal es que tome la decisión de buscar ayuda de un profesional en psicología para que plantee su problema.  De esta forma logrará con “ayuda” disolver esta situación que es repetitiva en usted y logrará desarrollar un óptimo nivel de seguridad en sí mismo, elevar su autoestima que probablemente también se encuentre baja por el mismo motivo y es eso mismo lo que se deja ver ante los ojos de los demás.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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