¿Cómo trabajar con un compañero conflictivo?


En estos tiempos, es frecuente que muchos pasen más tiempo en el trabajo que en la casa. Considerando esto, los compañeros pasan a ser una especie de segunda familia, con la que hay que aprender a convivir. Por eso cuando la personalidad o forma de ser de un integrante amenaza el ambiente laboral, se puede ver afectada desde la productividad hasta la salud mental del resto del equipo.

El doctor Alejandro Koppmann, jefe de la Unidad de Psiquiatría de Clínica Alemana, explica que hay elementos que pueden dar cuenta de una personalidad complicada, como por ejemplo, poca empatía y falta de educación.

“Los rasgos del carácter son expresados de manera permanente, y ser calificado de complicado por el resto no implica necesariamente que exista un trastorno de personalidad. Las personas rígidas, solitarias y con biografías accidentadas o erráticas suelen tener patrones objetivables de dificultades inter o intra personales, es decir, consigo mismos y con su entorno. Si eso es un patrón estable de relación consolidado en torno a los 18 años podemos hablar de un trastorno”, aclara.

Agrega que, en general, la salud mental suele asociarse con algunos elementos como ser flexible, tener una historia vital coherente o lineal y ser capaz de amar o ser amado.

¿Qué hacer?
El doctor Koppmann asegura que trabajar con alguien conflictivo puede llegar a ser bastante disfuncional, por lo que es recomendable que las personas a cargo identifiquen la situación y tomen las medidas del caso, es decir, llamen al orden, reasignen funciones, busquen mediación o, sencillamente, prescindan de la persona si ésta no es capaz de entender que la relación implica negociación de ambas partes y no sometimiento del otro.
En este proceso, es importante determinar si la actitud del trabajador responde a un rasgo de personalidad -o sea, esa es su forma de ser- o sólo es producto de una emoción pasajera, debido a que, por ejemplo, está pasando por un mal momento. “No es lo mismo ser que estar. Por eso es fundamental intentar saber cuál es el modo habitual de ser de la persona. En caso de duda, es aconsejable preguntar antes de juzgar”, asegura.

Respecto de la actitud aconsejable para el resto de los compañeros de trabajo, el especialista explica que el nivel de involucramiento con el otro depende del grado de relación y confianza. Si bien es cierto que es importante intentar mantener buenas relaciones con el entorno, también es verdad que no todas las relaciones son iguales ni importan lo mismo. Por lo tanto, hay que evaluar la situación y ahí decidir si vale la pena intentar llegar al otro o es preferible mantenerse al margen.

Finalmente, destaca que -independiente del tipo de relación- al momento de interactuar con el otro, se deben tener presentes algunos supuestos o reglas básicas. Es relevante ser sincero, pero también adecuado. Esto quiere decir que no sólo es importante el contenido del mensaje, sino también la oportunidad y el modo en que se dice las cosas. Eso se llama una comunicación efectiva o asertiva. El consejo es: “Sepa lo que quiere decir, escoja el momento para hacerlo y entienda que, aun cuando lo haya pensado muy bien, no está garantizado que el otro le entienda o esté de acuerdo con usted”.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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